Nueva York, 10 nov.- Los viajeros estadounidenses enfrentan una semana caótica en los aeropuertos, con miles de vuelos cancelados o retrasados debido a los recortes ordenados por la Administración Federal de Aviación (FAA) en medio del cierre del gobierno federal. Aunque el Congreso avanza lentamente hacia un acuerdo, las restricciones seguirán vigentes hasta que se restablezcan las operaciones normales y los niveles de seguridad, advirtieron las autoridades.

Durante el fin de semana, las aerolíneas cancelaron miles de vuelos y suspendieron otros 1.700 el lunes y casi 1.000 para el martes, mientras la FAA redujo progresivamente el tráfico aéreo en 40 de los aeropuertos más concurridos del país. Se espera que las cancelaciones alcancen el 10 % de los vuelos hacia finales de semana.

El presidente Donald Trump presionó este lunes a los controladores de tráfico aéreo para que “regresen a trabajar, ¡Ahora!”, prometiendo un bono de 10.000 dólares para quienes no hayan faltado y advirtiendo que descontará el salario de quienes no se presenten.

Sin embargo, el sindicato de controladores aéreos denunció que sus miembros están siendo usados como “peones políticos” y que la falta de pago durante casi un mes ha provocado agotamiento, estrés y ausentismo.

Colapso operativo y frustración de los viajeros
Los retrasos y cancelaciones han generado efectos dominó en todo el sistema aéreo. Según la firma Cirium, el domingo fue el cuarto peor día de cancelaciones desde enero de 2024.
“Todo esto tiene consecuencias reales para millones de estadounidenses y es 100 % evitable”, afirmó Todd Walker, pasajero cuyo vuelo de San Francisco a Washington fue cancelado, haciéndole perder el 80.º cumpleaños de su madre.

La FAA impuso nuevas restricciones que prohíben a jets privados y vuelos de negocios usar una docena de aeropuertos ya afectados por las reducciones. Además, los aeropuertos de Nueva York, Chicago, Atlanta, Dallas y Los Ángeles reportaron esperas de hasta cinco horas en los controles aéreos.

Impacto económico y personal en los trabajadores
El secretario de Transporte, Sean Duffy, reconoció que la situación “se agrava cada día” y que el cierre ha “erosionado la seguridad operativa”. Muchos controladores se han visto forzados a buscar segundos empleos —como repartidores o incluso donando plasma— para pagar sus gastos básicos.

“Esta es la erosión del margen de seguridad que el público nunca ve, pero del que depende cada día”, advirtió Nick Daniels, presidente de la Asociación Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo.

Controladores en Washington D.C. contaron que ya van por su segundo período de pago perdido y que, en el cierre de 2019, los retrasos salariales tardaron más de dos meses en resolverse. “Ayer mis hijos me preguntaron cuánto tiempo podríamos quedarnos en nuestra casa”, contó Amy Lark, controladora de tráfico aéreo, entre lágrimas.

Escasez estructural y riesgo de colapso navideño
La FAA enfrenta desde hace años una escasez crónica de personal, que el cierre ha agravado. Antes de la crisis, Duffy intentaba contratar y capacitar nuevos controladores ofreciendo incentivos y bonificaciones, pero esos programas están detenidos.

El secretario advirtió que si el cierre continúa, el tráfico aéreo podría “reducirse a cuentagotas” durante la temporada de Acción de Gracias, una de las más intensas del año.

Mientras tanto, las aerolíneas y los pasajeros se preparan para otra semana de caos, reflejo de una crisis política que ya afecta a la economía, la seguridad y la movilidad nacional en Estados Unidos.

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