Toronto, 11 nov.- Canadá ya no está libre de sarampión, confirmaron este lunes expertos internacionales en salud, tras constatar la propagación sostenida del virus durante más de un año y una preocupante disminución en las tasas de vacunación infantil. El país registró 5.138 casos y dos muertes en 2025, ambos bebés expuestos al virus durante el embarazo y nacidos prematuramente.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) determinó que Canadá ha perdido oficialmente su estatus de erradicación del sarampión, un reconocimiento simbólico que indica que un país ha logrado detener la transmisión comunitaria del virus. Aunque pueden presentarse casos importados, el estatus solo se mantiene si no hay contagios sostenidos en el territorio durante al menos 12 meses.
El sarampión, una de las enfermedades más contagiosas del mundo, causa fiebre alta, tos y erupciones cutáneas, y puede derivar en complicaciones graves como encefalitis, ceguera o neumonía. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), sigue siendo una de las principales causas de muerte infantil a nivel global.
Un retroceso tras décadas de progreso
Canadá había erradicado el sarampión en 1998, y dos años después lo hizo Estados Unidos. En 2016, el Continente Americano se convirtió en la primera región del mundo libre de sarampión, gracias a campañas de vacunación masivas que salvaron más de 6,3 millones de vidas entre 2000 y 2023.
Sin embargo, la cobertura de vacunación ha caído por debajo del 95 % necesario para frenar los brotes, especialmente tras la pandemia de COVID-19. La OPS advierte que la pérdida del estatus en Canadá podría ser un punto de inflexión para toda la región.
Brotes en Venezuela y Brasil entre 2018 y 2019 ya habían costado temporalmente la eliminación del virus en América, recuperada en 2024. Pero la persistencia del virus en Canadá vuelve a colocar al continente en una situación crítica.
Estados Unidos, también en riesgo
El estatus libre de sarampión de Estados Unidos, vigente desde el año 2000, está ahora en peligro, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Este año se han reportado 1.681 casos y 44 brotes, incluyendo uno grave en Texas, Nuevo México y Oklahoma, que dejó tres muertos y casi 900 infectados. Otros focos importantes se registran en Carolina del Sur (34 casos) y en comunidades fronterizas entre Arizona y Utah, con más de 150 contagios desde agosto.
México enfrenta también un repunte, con 4.430 casos confirmados y 21 muertes en el estado de Chihuahua, de acuerdo con datos oficiales. Las autoridades sanitarias detectaron que las cepas genéticas del virus en Canadá coinciden con las encontradas en Texas y Chihuahua, vinculadas a comunidades menonitas con baja vacunación.
La OPS informó que más de 12.000 casos de sarampión se han registrado en al menos diez países del continente en lo que va del año, principalmente en Canadá, Estados Unidos y México, además de Bolivia, donde se reportaron casi 400 casos.
El retorno de una amenaza prevenible
El resurgimiento del sarampión en América revela una brecha creciente en la confianza pública hacia las vacunas, especialmente en comunidades aisladas o con desconfianza histórica hacia el Estado. Aunque las iglesias menonitas no prohíben la vacunación, las ramas más conservadoras mantienen tasas muy bajas de inmunización.
Las autoridades de salud instaron a reforzar las campañas de vacunación en todo el país y a combatir la desinformación, advirtiendo que, sin una cobertura superior al 95 %, el virus seguirá circulando.
El retorno del sarampión a Canadá marca un retroceso histórico en la salud pública y una advertencia global: la complacencia frente a las vacunas puede revertir décadas de progreso.








