Washington/Nueva York, 26 sep.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que cree haber alcanzado “un acuerdo” que podría poner fin a la guerra en Gaza, después de recientes conversaciones con líderes israelíes y representantes de Estados árabes en los márgenes de la Asamblea General de la ONU. La Casa Blanca no ofreció de inmediato detalles públicos del texto del supuesto pacto, que según Trump incluiría medidas destinadas a recuperar a los rehenes y a propiciar el cese de las hostilidades.
“Creo que tenemos un acuerdo”, dijo Trump a los periodistas en la Casa Blanca. “Parece que tenemos un acuerdo sobre Gaza; creo que es un acuerdo que permitirá recuperar a los rehenes, será un acuerdo que pondrá fin a la guerra”, aseguró, sin precisar plazos ni condiciones concretas. El mandatario anunció además que recibirá la próxima semana en el Despacho Oval al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu —será su quinta reunión este año— para seguir trabajando en la iniciativa.
Netanyahu desde la ONU: no habrá Estado palestino si eso “recompensa” el terrorismo
Las declaraciones de Trump se produjeron en el contexto de la intervención que pronunció el martes el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ante la Asamblea General de la ONU. En un discurso bronco y beligerante, Netanyahu criticó a los países que han reconocido al Estado palestino y aseguró que esos gestos envían el mensaje de que “asesinar a los judíos se recompensa”. Esa condena y el tono del mandatario israelí evidencian la complejidad y la desconfianza que rodean cualquier solución política.
Netanyahu sostuvo que reconocer un Estado palestino sería, a su juicio, otorgar impunidad a quienes cometen terrorismo y advirtió que la propuesta de dos Estados no es viable porque —dijo— “los palestinos no creen en esa opción” y habrían utilizado territorios previos para atacar a Israel. Repitió además acusaciones graves contra la Autoridad Palestina y contra Hamás: “Deben saber que las autoridades palestinas pagan a los terroristas para matar a los judíos”, afirmó, y añadió que darles territorio sería equivalente, en su analogía, a “darle un Estado a Al Qaeda en Estados Unidos tras el 11 de septiembre”.
El primer ministro israelí también dedicó palabras a la amenaza iraní —pidió endurecer sanciones— y subrayó la prioridad de traer a casa a los rehenes. “Dejen las armas y liberen a los rehenes ahora. Si lo hacen, vivirán. Si no, Israel los encontrará”, lanzó en un mensaje directo a Hamás.
¿En qué consistiría el acuerdo? — incertidumbres y puntos clave
Hasta ahora, las declaraciones de Trump no han estado acompañadas de un texto público o de comunicados conjuntos que permitan verificar las condiciones pactadas. Varios elementos aparecen sin embargo como centrales en las conversaciones diplomáticas que tuvieron lugar en Nueva York:
• Intercambio de prisioneros/rehenes: la liberación de personas secuestradas en los ataques del 7 de octubre figura como prioridad tanto para Israel como para los países árabes mediadores.
• Alto el fuego temporal o listado de pasos escalonados: se busca un mecanismo que permita detener la ofensiva militar israelí a cambio de gestos verificables (liberación de rehenes, desconcentración de tropas, etc.).
• Garantías multilaterales: Arabias y otros actores regionales parecen haber ofrecido mediación y garantías políticas o humanitarias, pero queda por ver cómo se articularían.
• Control de grupos armados y desmilitarización: Israel exige garantías sobre la cesación de capacidades militares de Hamás; los mediadores piden medidas que mitiguen el sufrimiento civil.
Expertos y diplomáticos consultados (fuentes oficiales no difundidas públicamente) advierten que, incluso si existe un “acuerdo de principios”, su implementación planteará desafíos inmensos: verificación independiente en terreno, presión y aceptación por parte de Hamás, respuesta de Irán y grupos alineados, coordinación humanitaria y la garantía de que cualquier tregua no sirva para rearmar a las facciones.
Reacciones y contexto internacional
El anuncio de Trump llega tras una ronda diplomática intensa en Nueva York, donde la política estadounidense hacia el conflicto ha sido sometida a escrutinio —más aún desde la vuelta de Trump al poder— y en un momento en que varios países europeos han anunciado el reconocimiento de Palestina, generando fuerte rechazo por parte de Israel. La comunidad internacional insiste en la necesidad de soluciones que protejan a la población civil y respeten el derecho internacional humanitario; sin embargo, la polarización global dificulta consensos rápidos.
Netanyahu, por su lado, condicionó cualquier avance a la seguridad de Israel y a que los rehenes sean liberados, al tiempo que pidió recaer sanciones contra Irán por su influencia regional. El primer ministro también defendió el amplio uso de advertencias y medidas para reducir bajas civiles —folletos, llamadas, evacuaciones— aunque organismos humanitarios y Estados críticos denuncian que la ofensiva en Gaza ha causado miles de víctimas civiles y una crisis humanitaria profunda.
Qué sigue
El siguiente paso inmediato es la reunión anunciada por Trump con Netanyahu, prevista para el lunes en la Casa Blanca. Allí se espera que Estados Unidos detalle el supuesto acuerdo y las medidas concretas de verificación y despliegue. También será clave la reacción de países árabes y de los mediadores que participaron en las conversaciones en la ONU, así como la respuesta explícita—si llega— de Hamás.
Mientras tanto, los factores sobre la mesa —liberación de rehenes, alto el fuego, seguridad israelí, ayuda humanitaria y futuro político palestino— siguen siendo objeto de profundas fricciones. Incluso con un acuerdo de alto nivel, su cumplimiento en el terreno exigirá negociaciones técnicas, mecanismos de verificación y una voluntad política que hoy parece frágil.








