MIAMI, 16 sep.— El gobierno de Donald Trump anunció la descertificación de Colombia en la lucha contra las drogas, un hecho que no ocurría desde 1997, en medio de crecientes tensiones diplomáticas con el presidente Gustavo Petro. La medida, divulgada por el Departamento de Estado, representa una severa reprimenda a Bogotá por el incremento en los cultivos de coca y la caída en la erradicación de cultivos ilícitos. Sin embargo, Washington concedió una exención para mantener parte de la asistencia debido a la importancia estratégica del país en Latinoamérica.

Según la ley estadounidense, el presidente debe identificar anualmente, antes del 15 de septiembre, a las naciones que han incumplido sus obligaciones internacionales en materia de narcotráfico. Colombia no figuraba en esta lista desde el mandato de Ernesto Samper, cuando el narcotráfico infiltró al poder político. Desde entonces, Estados Unidos ha destinado miles de millones de dólares en programas como el Plan Colombia, aunque la cooperación comenzó a debilitarse tras la suspensión en 2015 de la fumigación aérea con glifosato.

El Departamento de Estado responsabilizó directamente al liderazgo de Petro por el “incumplimiento” y advirtió que reconsiderará la medida si Colombia retoma políticas más agresivas contra el narcotráfico. La decisión llega en un contexto de fricciones bilaterales, alimentadas por las críticas del presidente colombiano a la política migratoria de Trump y por la reciente incursión militar de EE.UU. contra una embarcación proveniente de Venezuela, en la que murieron 11 presuntos miembros del Tren de Aragua.

Petro responde: “No más limosnas ni regalos”

Desde Bogotá, Petro criticó con dureza la decisión y defendió los esfuerzos de su gobierno. “Hemos puesto decenas de muertos para impedir que llegue cocaína a Estados Unidos”, afirmó en un consejo de ministros televisado. Además, anunció que las Fuerzas Armadas dejarán de depender del armamento estadounidense, optando por comprar o fabricar armas a través de la empresa estatal. “No más limosnas ni regalos”, sentenció.

El presidente también sostuvo que la lucha antidrogas en Colombia responde más a los intereses de Washington que a los de su propio pueblo: “Todo lo que hacemos realmente no tiene que ver con el pueblo colombiano… es para impedirle a la sociedad norteamericana que no se embadurne más las narices”.

Incautaciones récord, pero caída en la erradicación

El gobierno colombiano ha intentado justificar su política antidrogas en las incautaciones históricas de cocaína, que alcanzaron las 884 toneladas en 2024 y suman 654 toneladas en lo que va de 2025. No obstante, la Casa Blanca subraya la preocupante expansión de cultivos de coca, que llegaron a 253.000 hectáreas en 2023, según la ONU.

La erradicación manual, prioridad de Petro, ha tenido un desplome drástico:

  • 68.800 hectáreas erradicadas en 2022 (fin del gobierno de Iván Duque).
  • 9.403 hectáreas en 2024.
  • 5.048 hectáreas en lo que va de 2025, lejos de la meta oficial de 30.000 hectáreas.
AñoHectáreas erradicadasIncautaciones de cocaína
202268,800N/D
2023N/D
20249,403884 toneladas
2025 (hasta sep)5,048654 toneladas

Una relación bilateral en su punto más tenso en décadas

La descertificación ocurre tras meses de roces entre Washington y Bogotá. A comienzos de año, las tensiones casi derivan en una guerra comercial por la negativa de Colombia a recibir aviones con deportados, aunque finalmente Petro cedió. Más recientemente, EE.UU. retiró temporalmente a su encargado de negocios en Bogotá tras declaraciones de Petro sobre un supuesto golpe en su contra, de las que luego se retractó.

La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, había advertido días antes que la decisión de Trump sería política más que técnica. Ahora, con Colombia en la misma lista que Afganistán, Bolivia, Birmania y Venezuela, la relación bilateral atraviesa uno de sus momentos más tensos en tres décadas.

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