Washington, 12 sep.- Las autoridades identificaron como Tyler Robinson, un joven de 22 años residente en Utah, al sospechoso del asesinato del activista conservador Charlie Kirk, ocurrido este miércoles en un evento en la Universidad Utah Valley. Robinson fue detenido la noche del 11 de septiembre cerca del Parque Nacional de Zion, en St. George, a unos 400 kilómetros del lugar del crimen en Orem, tras entregarse con la mediación de su padre.
La identidad del detenido se conoció poco después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara en una entrevista que el presunto asesino había sido arrestado. Según el New York Times, Robinson fue puesto bajo custodia alrededor de las 11 de la noche por la policía local, con apoyo de agentes federales.
Un perfil con luces y sombras
Medios locales describieron a Robinson como un «buen estudiante» y difundieron fotografías familiares en las que aparece en ambientes universitarios. También se destacó su temprana afición por las armas, lo que abre interrogantes sobre sus motivaciones y entorno personal.
Charlie Kirk, fundador de Turning Point USA y figura de gran influencia en la derecha estadounidense, recibió un disparo en el cuello mientras participaba en un debate con estudiantes. Su muerte generó una fuerte conmoción política y social, pues era considerado un símbolo del activismo conservador juvenil.
Un familiar lo entregó a la policía
El gobernador de Utah, Spencer Cox, confirmó en rueda de prensa que la captura se produjo gracias a un familiar del sospechoso: «Damas y caballeros, lo atrapamos. En la noche del 11 de septiembre, un familiar de Tyler Robinson contactó a un amigo de la familia, quien a su vez informó a la Oficina del Sheriff del Condado que Robinson les había confesado o insinuado su implicación en el incidente».
En las primeras horas tras el asesinato, dos personas fueron detenidas por error, aunque posteriormente quedaron en libertad al comprobarse que no tenían relación con el crimen.
Las autoridades continúan investigando los motivos del ataque, mientras la comunidad conservadora en Estados Unidos exige justicia y alerta sobre un clima de creciente hostilidad política en los campus universitarios.





