Brasilia, 12 sep.- El Supremo Tribunal Federal de Brasil condenó este jueves al expresidente Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión por liderar un intento de golpe de Estado tras su derrota en las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva. La sentencia, aprobada por cuatro de los cinco jueces del panel, lo convierte en el primer exmandatario brasileño condenado por intentar derrocar un gobierno democrático.

Bolsonaro, quien ha negado cualquier implicación en delitos, cumple actualmente arresto domiciliario en Brasilia y podrá apelar la decisión ante el pleno del Supremo Tribunal Federal. Sus abogados confirmaron que presentarán recursos, aunque expertos advierten que sus posibilidades son escasas.

Los delitos y el complot «Puñal Verde y Amarillo»

La Fiscalía acusó a Bolsonaro de cinco cargos graves: intento de golpe de Estado, abolición violenta del Estado democrático de derecho, participación en organización criminal armada, daño calificado por violencia y deterioro del patrimonio histórico. Entre las pruebas se incluyó un plan denominado “Puñal Verde y Amarillo”, que contemplaba incluso el asesinato de Lula, de su vicepresidente Geraldo Alckmin y del juez Alexandre de Moraes.

La magistrada Cármen Lúcia afirmó que las pruebas demostraban que Bolsonaro actuó como “instigador y líder de una organización criminal que orquestó todos los movimientos para mantenerse en el poder”.

Condenas a sus colaboradores

El fallo también incluyó duras penas para otros exfuncionarios y militares de alto rango:

  • Walter Braga Netto, exministro de Defensa y compañero de fórmula de Bolsonaro en 2022, recibió 26 años.
  • Almir Garnier, almirante retirado, fue condenado a 24 años.
  • Augusto Heleno, general de reserva, a 21 años.
  • Paulo Sérgio Nogueira, exministro de Defensa, a 19 años.
  • Mauro Cid, exayudante de Bolsonaro que colaboró con la justicia, fue sentenciado a 2 años en régimen abierto.

El presidente del Supremo, Luís Roberto Barroso, calificó el fallo como un “momento decisivo en la historia de Brasil” y subrayó que por primera vez un expresidente, un exministro de Defensa y altos mandos militares son castigados por conspirar contra un gobierno electo.

Reacciones políticas y sociales

El juicio ha polarizado aún más a la sociedad brasileña. Simpatizantes de Bolsonaro salieron a las calles para denunciar una “persecución política”, mientras sectores progresistas celebraron la sentencia como una victoria de la democracia.

El expresidente Lula declaró que “Bolsonaro intentó un golpe en este país, y hay cientos de pruebas”. En contraste, su hijo Flávio Bolsonaro calificó la condena como una “persecución suprema” y advirtió que la historia les dará la razón. Su hermano, Eduardo Bolsonaro, pidió una amnistía para su padre en el Congreso.

La ex primera dama, Michelle Bolsonaro, publicó en redes sociales que “hay un Dios en el cielo que ve todo, que ama la justicia y odia la iniquidad”.

Tensión con Estados Unidos

El fallo generó un fuerte roce diplomático con Estados Unidos. El presidente Donald Trump se declaró “muy descontento” y elogió a Bolsonaro como “un líder sobresaliente”. Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, calificó el proceso como una “cacería de brujas” y anunció represalias.

Washington ya había impuesto un arancel del 50% a las importaciones brasileñas en respuesta al juicio, y fuentes diplomáticas no descartan sanciones adicionales.

El futuro político de Bolsonaro

Aunque ya estaba inhabilitado para postularse hasta 2030, la condena golpea la influencia política de Bolsonaro, pero no lo borra del escenario. Aliados en el Congreso buscan promover una amnistía parlamentaria que lo libere de sus condenas.

Analistas señalan que la derecha brasileña podría presionarlo para designar un heredero político de cara a las elecciones generales de 2026, donde se prevé un nuevo enfrentamiento con el bloque liderado por Lula.

“Este es el día más importante para la democracia brasileña desde la Constitución de 1988”, afirmó el politólogo Thomas Traumann, quien destacó que la sentencia marca un precedente histórico en América Latina.

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