Bogotá, 12 sep.- Una tragedia minera sacude nuevamente al departamento del Cauca, donde al menos siete trabajadores quedaron atrapados este viernes tras el derrumbe de una mina de oro explotada ilegalmente en el municipio de Santander de Quilichao, al suroeste de Colombia.
Según la Agencia Nacional de Minería (ANM), el colapso se produjo en un socavón construido de manera artesanal que se inundó tras el derrumbe de su entrada, complicando las labores de rescate. Imágenes divulgadas por la entidad muestran la magnitud del colapso y la precariedad de la excavación.
Operativo de rescate en condiciones extremas
Unidades de bomberos y socorristas especializados trabajan en la zona con equipos de bombeo y herramientas manuales para intentar ingresar al túnel. Las operaciones son de alto riesgo debido a la inestabilidad del terreno y la presencia de agua en el socavón, lo que dificulta garantizar la seguridad tanto de los atrapados como de los rescatistas.
Las autoridades locales advirtieron que las probabilidades de sobrevivencia disminuyen con el paso de las horas, aunque mantienen la esperanza de encontrarlos con vida.
Mina ilegal y ausencia de protocolos
La ANM confirmó que la explotación era ilegal, sin autorización estatal ni cumplimiento de normas técnicas y de seguridad minera. Estos sitios suelen carecer de ventilación, refuerzos estructurales y planes de emergencia, lo que aumenta la vulnerabilidad de los trabajadores frente a derrumbes, explosiones e inundaciones.
El alcalde de Santander de Quilichao, Víctor Alfonso Vidal, señaló que la minería ilegal es un problema recurrente en la región y advirtió que, pese a los operativos de control, los grupos armados y redes criminales siguen promoviendo esta práctica como fuente de ingresos.
Un patrón de tragedias mineras en Colombia
En lo que va de 2025, la ANM ha reportado 18 emergencias en minas ilegales de oro, con un saldo de 20 trabajadores fallecidos. El caso más reciente ocurrió el lunes en el centro-oeste del país, donde 19 mineros fueron rescatados con vida y uno murió tras otro derrumbe en condiciones similares.
Los expertos advierten que la minería ilegal no solo cobra vidas humanas, sino que también contamina los ríos con mercurio y cianuro, afecta la biodiversidad de la Amazonía y fortalece economías criminales.
El gobierno colombiano ha prometido reforzar los controles, pero las comunidades mineras reclaman alternativas económicas legales que les permitan abandonar esta actividad de alto riesgo.








