KIEV, 8 de septiembre.– Altos funcionarios ucranianos guiaron este lunes a 60 diplomáticos extranjeros por las oficinas gubernamentales dañadas en el centro de Kiev, tras el ataque aéreo más devastador de Rusia desde el inicio de la invasión en 2022. El asalto del domingo, que dejó cuatro muertos, involucró más de 800 drones y señuelos lanzados contra la capital y otras regiones.
Entre las víctimas se encontraban una madre y su bebé, que murieron cuando los drones impactaron en edificios residenciales. Además, el principal edificio gubernamental de Kiev, de estilo soviético y con casi un siglo de antigüedad, fue alcanzado por primera vez, dejando una columna de humo visible en toda la ciudad.
Funcionarios denuncian desprecio ruso por la paz
Durante la visita a las instalaciones calcinadas, la primera ministra Yuliia Svyrydenko, el canciller Andrii Sybiha y el ministro del Interior Ihor Klymenko mostraron a los diplomáticos oficinas quemadas, con escombros y restos de metralla.
Svyrydenko calificó el ataque como “una clara señal de que Rusia no quiere la paz y se burla abiertamente de los esfuerzos diplomáticos del mundo civilizado”.
Por su parte, la embajadora de la Unión Europea en Ucrania, Katarina Mathernova, expresó su conmoción al observar un misil balístico Iskander que no explotó. “Nos mostraron restos considerables del misil y metralla de munición en racimo incrustada en el Iskander”, relató en una publicación en redes sociales.
Contexto internacional y rol de Estados Unidos
El ataque ocurre en un momento en que los esfuerzos de paz liderados por Washington parecen estancados. El presidente estadounidense Donald Trump, que en agosto fijó un plazo para que Moscú cambiara de rumbo, evitó imponer nuevas sanciones y anunció que conversará próximamente con el presidente ruso, Vladímir Putin, aunque reconoció que el conflicto es “más difícil de resolver” de lo que había anticipado.
En paralelo, Ucrania y líderes europeos presionan a Estados Unidos para intensificar las sanciones económicas contra Rusia y los países que compran su petróleo, clave para financiar su economía de guerra. Un equipo de la Unión Europea, encabezado por David O’Sullivan, visitará el Tesoro estadounidense para coordinar nuevas medidas.
Una guerra sin avances decisivos
Aunque Rusia no logra capturar territorios estratégicos en la línea de frente de 1.000 kilómetros, mantiene avances lentos en zonas rurales y ha intensificado los ataques nocturnos con drones. Expertos ucranianos advierten que Moscú podría elevar la ofensiva a más de 1.000 drones diarios antes de fin de año, en un intento por quebrar la moral de la población.



