TOKIO / MOSCÚ / SANTIAGO, 30 julio.– Uno de los terremotos más poderosos registrados en el mundo en más de una década –de magnitud 8,8– sacudió en la madrugada del miércoles la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, provocando tsunamis en Japón, Hawái, la costa oeste de EE.UU. y América Latina, además de una erupción volcánica simultánea en la misma región.
A pesar de la magnitud del sismo y las olas de hasta 15 metros en áreas aisladas, no se han reportado víctimas fatales ni daños significativos hasta el momento, aunque sí heridos leves, edificios dañados, cortes de energía y evacuaciones masivas en varias regiones del Pacífico.
Alerta mundial por tsunami
El sismo ocurrió a las 11:24 a.m. hora local en Kamchatka (01:24 GMT) con epicentro en el mar, a 120 km de Petropavlovsk-Kamchatsky, y una profundidad de 21 km, según el Servicio Geológico de EE.UU. Fue seguido por réplicas de hasta 6,9.
Japón, Hawái, Estados Unidos, Chile, Colombia, Ecuador y México activaron sus sistemas de alerta por tsunami. En Japón se detectaron olas de hasta 60 cm y se emitieron evacuaciones en zonas costeras con recuerdos frescos del desastre nuclear de Fukushima en 2011.
En Hawái, las órdenes de evacuación paralizaron el tráfico en Honolulu. El aviso fue luego rebajado, pero las autoridades insistieron en evitar las playas.
En la costa oeste de EE.UU., se registraron olas de hasta 1,1 metros en Crescent City, California. También hubo alteraciones en Oregón y olas menores en Alaska y Canadá.
En Sudamérica, Chile ordenó evacuar gran parte de su litoral pacífico. El presidente Gabriel Boric pidió actuar con calma: “Recuerden que normalmente la primera ola no es la más fuerte”. Colombia evacuó zonas de playa, y Ecuador canceló clases en las Galápagos y regiones costeras.
Daños limitados en Rusia, pero evacuaciones preventivas
En Petropavlovsk-Kamchatsky, un jardín de infantes resultó dañado, y varios ciudadanos se lastimaron al huir apresuradamente. Un paciente hospitalario se fracturó al saltar por una ventana. También hubo cortes de luz en el puerto de Severo-Kurilsk, que quedó inundado tras la llegada del tsunami.
En un impactante video, personal médico en una clínica oncológica sostuvo a un paciente y equipamiento durante el temblor antes de continuar una cirugía.
Las autoridades rusas declararon el estado de emergencia en las islas Kuriles, aunque luego cancelaron la alerta de tsunami en Kamchatka y alrededores.
Erupción volcánica durante la crisis
Mientras continuaban las réplicas sísmicas, el volcán Klyuchevskaya Sopka, el más alto y activo del hemisferio norte, entró en erupción. Se reportaron flujos de lava y explosiones, lo que añade complejidad al monitoreo de la región.
Millones evacuados en el Pacífico
- En Japón, decenas buscaron refugio en colinas y azoteas. Se registraron tsunamis menores en Hokkaido, Iwate y la bahía de Tokio.
- En Hawái, turistas abandonaron hoteles en la zona de Waikiki.
- En Chile, se evacuó a cientos de personas. Las autoridades advirtieron sobre varias horas de riesgo de olas.
- En Colombia, se cerraron playas y se restringió el tráfico marítimo.
- En Ecuador, se suspendieron clases en varias provincias costeras.
Otros países como México, Perú, Nueva Zelanda, Fiyi, Filipinas, Micronesia, Tonga y Samoa activaron alertas o emitieron advertencias por fuertes corrientes y oleajes impredecibles.
Un sismo histórico
Este terremoto es el más fuerte registrado globalmente desde el de magnitud 9,0 en Japón en 2011, y uno de los más potentes jamás medidos en el llamado «Anillo de Fuego» del Pacífico, la zona donde ocurre la mayoría de los terremotos del mundo.
Aunque la amenaza ha sido rebajada en varios países, las autoridades mantienen la vigilancia ante posibles réplicas, corrientes peligrosas y nuevos fenómenos asociados.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) indicó que no se reportaron daños en las plantas nucleares japonesas tras el sismo.
En resumen:
El megaterremoto de 8,8 grados en Kamchatka ha activado una respuesta global sin precedentes, con alertas, evacuaciones y vigilancia extendida en Asia, Oceanía y América. La ausencia de víctimas graves hasta ahora es atribuida a la rápida activación de los sistemas de emergencia, aunque los especialistas advierten que la amenaza no ha terminado completamente.
El mundo sigue atento.








