BANGKOK, 26 de julio – El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado que los gobiernos de Tailandia y Camboya acordaron reunirse «de inmediato» con el objetivo de alcanzar un alto el fuego, tras tres días de intensos enfrentamientos armados en su frontera compartida, que ya han dejado al menos 33 muertos y miles de desplazados.

A través de su red social Truth Social, Trump aseguró que sostuvo conversaciones directas con los líderes de ambas naciones del sudeste asiático y que ambos reinos aceptaron dialogar rápidamente para frenar la escalada del conflicto. El mandatario republicano, que se encuentra de visita en Escocia, afirmó que busca mediar activamente para contener la crisis.

Los combates, iniciados el jueves, son los más graves registrados entre ambos países en los últimos años y se inscriben en una prolongada disputa territorial en torno a zonas estratégicas y templos fronterizos. Las cifras oficiales dan cuenta de 13 muertos en Camboya (ocho civiles y cinco soldados) y 19 en Tailandia (13 civiles y seis militares), además de decenas de heridos y más de 140.000 personas desplazadas entre ambos lados de la frontera.

El Ejército tailandés desplegó unidades de artillería móvil y reportó ataques contra infraestructura civil, mientras que Camboya denunció el uso de aviones de combate y bombas de racimo por parte de Bangkok. En respuesta, ambas partes elevaron la disputa al Consejo de Seguridad de la ONU, que celebró una reunión de emergencia a puertas cerradas este viernes en Nueva York.

Durante la sesión, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Camboya, Chum Sonry, exigió un “alto el fuego inmediato e incondicional” y acusó a Tailandia de haber bombardeado zonas civiles, incluyendo un hospital y viviendas. Tailandia, por su parte, presentó una carta ante la ONU en la que responsabiliza a Camboya de ataques «indiscriminados» contra poblaciones no combatientes.

La portavoz del Ministerio de Defensa camboyano, Maly Socheata, confirmó este sábado que, a pesar de los anuncios diplomáticos, los combates continúan en varios puntos de la frontera, lo que genera alarma regional ante una posible escalada prolongada si no se concreta el cese de hostilidades.

Mientras tanto, organizaciones humanitarias han solicitado acceso seguro a las zonas afectadas, donde se reporta interrupción de servicios básicos y una creciente crisis humanitaria. Camboya ha evacuado al menos 3.400 familias, mientras Tailandia reporta más de 138.000 personas desplazadas.

La comunidad internacional observa con preocupación este nuevo repunte de violencia, que revive viejas tensiones fronterizas aún sin resolver. Los próximos días serán claves para determinar si el compromiso anunciado por Trump se traduce en acciones concretas de desescalada o si, por el contrario, la región se encamina hacia un conflicto prolongado.

Publicidad