BUENOS AIRES, 24 de julio – El gobierno argentino buscó marcar distancia este jueves ante la polémica desatada por Peter Lamelas, el diplomático designado por Donald Trump como futuro embajador de Estados Unidos en Argentina, cuyas declaraciones han generado un fuerte malestar político tanto en el oficialismo como en la oposición.
Durante su intervención ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, Lamelas no ocultó su postura: afirmó que su principal objetivo será limitar la influencia de China en Argentina, apoyar las reformas del presidente Javier Milei y, de manera más controvertida, asegurar que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner sea condenada por su presunto encubrimiento a los responsables del atentado a la AMIA en 1994.
La reacción oficial no se hizo esperar. El vocero presidencial, Manuel Adorni, intentó desligar al Ejecutivo de las declaraciones del diplomático afirmando que “las palabras corren por cuenta de quien en principio sería el futuro embajador. No tenemos nada para decir, es su opinión y en tal caso hay que preguntarle a él”.
Sin embargo, las repercusiones internas fueron inmediatas. Desde la oposición peronista, la senadora Florencia López calificó los dichos de Lamelas como “una vergüenza para Argentina” y exigió al gobierno que rechace su designación. Varios legisladores advirtieron que, si el embajador es finalmente confirmado por el Senado de EE.UU., solicitarán su expulsión diplomática.
La más contundente fue la propia Cristina Fernández, actualmente bajo prisión domiciliaria por una condena de seis años por corrupción, quien respondió desde su cuenta en X (antes Twitter): “Nos mandan un NUEVO FISCAL plenipotenciario directamente desde Mar-a-Lago”.
Lamelas, de origen cubano y con perfil marcadamente conservador, calificó a Milei como “socio clave” de Estados Unidos y anunció su intención de recorrer las 23 provincias argentinas para persuadir a los gobernadores de evitar acuerdos con el gigante asiático. En este sentido, expresó su preocupación por la creciente cooperación bilateral entre Argentina y China en áreas como comercio, finanzas y aeroespacio.
La embajada china en Buenos Aires reaccionó con dureza, acusando al diplomático de utilizar un “sesgo ideológico” y una “mentalidad de suma cero propia de la Guerra Fría”.
Desde la Casa Rosada, el vocero Adorni reafirmó que las provincias argentinas tienen autonomía constitucional para establecer relaciones con otros países, como China, y que las opiniones del futuro embajador no alteran la relación bilateral con Pekín.
El caso Lamelas, aún sin haber asumido formalmente su cargo, ya ha desatado una tormenta diplomática y política de gran alcance, reavivando las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, China y el futuro político de Argentina.



