Nueva York, 19 julio.- El enviado especial de Estados Unidos para Siria, Tom Barrack, anunció este viernes que Israel y Siria han alcanzado un acuerdo de alto el fuego con mediación de Washington y aceptación por parte de Turquía, Jordania y otros países de la región. El anuncio marca un posible giro en la guerra que se intensificó en los últimos días en la provincia siria de Al Sueida, afectada por violencia sectaria.

«El primer ministro israelí @Netanyahu y el presidente sirio Ahmed al-Sharaa @SyPresidency, con el apoyo de EEUU @SecRubio, acordaron un alto el fuego, aceptado por Turquía, Jordania y sus vecinos», comunicó Barrack a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter).

El también embajador estadounidense en Turquía hizo un llamado a las poblaciones drusas, beduinas y sunitas de Siria para que depongan las armas y trabajen juntas en la construcción de “una nueva identidad siria unida en paz y prosperidad con sus vecinos”.

Escalada en Al Sueida pese al alto el fuego

A pesar del anuncio, Israel volvió a bombardear el jueves la provincia siria de Al Sueida, en el sur del país, donde en los últimos días se han intensificado los enfrentamientos entre la minoría drusa y comunidades beduinas. El ataque se produjo luego del repliegue de las tropas gubernamentales sirias, tras un acuerdo de alto el fuego entre estas y las milicias locales.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, el nuevo ataque israelí habría alcanzado a un grupo de beduinos. Israel justificó su intervención como parte de su política de protección a la comunidad drusa en Siria, y esta semana ya había bombardeado instalaciones del Ministerio de Defensa sirio y áreas cercanas al Palacio Presidencial en Damasco.

Crisis humanitaria: casi 2.000 familias desplazadas

La reciente oleada de violencia ha forzado el desplazamiento de cerca de 2.000 familias en Al Sueida, según cifras de Naciones Unidas. Los enfrentamientos entre drusos y clanes beduinos escalaron con la entrada del ejército sirio a una región que hasta entonces había sido controlada por facciones locales.

La minoría drusa, con un fuerte peso político y social en el sur del país, fue clave en la caída del régimen de Bashar al Asad y se mantiene en oposición al nuevo gobierno islamista liderado por Ahmed al-Sharaa. La comunidad se ha negado a permitir la presencia de fuerzas regulares en su territorio, manteniendo una tensa autonomía.

Con la intervención de potencias extranjeras como Israel, Turquía y Estados Unidos, el conflicto en Al Sueida refleja el complejo entramado de intereses geopolíticos y sectarios que continúa desestabilizando Siria tras más de una década de guerra civil.

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