Calgary, 13 jul.- La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, defendió este sábado la decisión de su gobierno de eliminar libros con contenido sexualmente explícito de las bibliotecas escolares, argumentando que “la pornografía es un problema para los adultos jóvenes” y que los niños deben estar protegidos de material inapropiado desde temprana edad.
Durante su programa radial semanal, Smith respondió a las críticas de oyentes que cuestionaron las prioridades del gobierno provincial, señalando que temas como la falta de financiación en la educación y las aulas superpobladas deberían ocupar un lugar más alto en la agenda política.
“Si no me permiten describirles en la radio el tipo de imágenes que aparecen en esos libros porque ofenderían a la audiencia, entonces no deberíamos mostrárselas a los niños de siete años”, argumentó la primera ministra.
La medida fue anunciada oficialmente el jueves por el ministro de Educación, Demetrios Nicolaides, quien dijo que, a partir del 1 de octubre, el contenido con representaciones explícitas de actos sexuales como masturbación, penetración o contacto físico sexual deberá desaparecer de los estantes de las bibliotecas escolares.
Si bien Nicolaides aseguró que no se trata de una prohibición de libros, la lista difundida por el gobierno incluye títulos específicos como:
| Libro | Autor | Tema |
|---|---|---|
| Gender Queer | Maia Kobabe | Identidad de género, memorias |
| Fun Home | Alison Bechdel | Sexualidad, relaciones familiares |
| Blankets | Craig Thompson | Adolescencia, religión |
| Flamer | Mike Curato | Bullying, identidad sexual |
Estos libros, todos novelas gráficas estadounidenses, fueron identificados por el gobierno como “inapropiados” tras ser hallados en bibliotecas escolares de Edmonton y Calgary. La controversia se desató tras denuncias de padres en redes sociales, a las que Smith respondió diciendo que «los padres tienen razón en estar molestos».
Reacciones divididas
Una encuesta en línea realizada por el propio gobierno reveló que la mayoría de los encuestados no apoyan que el Ejecutivo provincial imponga estándares sobre qué libros deben estar disponibles en las bibliotecas escolares.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Maestros de Alberta (ATA), Jason Schilling, calificó la nueva política como una distracción política que incrementará la carga de trabajo de los docentes y perjudicará a los estudiantes más vulnerables, especialmente aquellos que buscan representación en la literatura escolar.
“Politizar un tema no importante como este es un error que desvía la atención de los verdaderos desafíos en el sistema educativo”, dijo Schilling en un comunicado.
Smith, por otro lado, señaló que su gobierno también está abordando otros problemas en las escuelas, como la violencia en el aula, que según ella ha sido identificado como “el mayor problema” por los docentes.
¿Qué viene ahora?
Para el 1 de enero de 2026, todas las juntas escolares deberán implementar políticas claras sobre la selección y revisión de libros, conforme a las nuevas reglas.
Aunque aún está por verse cómo se aplicarán estas normativas sin caer en la censura, el anuncio ha encendido un nuevo capítulo en el debate sobre la libertad de lectura, la representación en la literatura juvenil y el rol del Estado en la educación pública.
Esta nueva política se suma a una creciente ola conservadora en políticas educativas dentro de Canadá, donde provincias como Saskatchewan y New Brunswick también han impulsado iniciativas que restringen el acceso a contenidos relacionados con identidad de género y sexualidad.








