Washington, 3 julio.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ordenó este jueves el llamado a consultas «urgente» del jefe de la misión diplomática en Colombia, John T. McNamara, en respuesta a las declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro, quien denunció un supuesto complot respaldado desde Washington para derrocarlo del poder.
«El secretario de Estado, Marco Rubio, ha llamado a consulta urgente a John T. McNamara, encargado de Negocios interino de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, a Washington tras declaraciones infundadas y reprensibles de las más altas esferas del Gobierno colombiano», informó el Departamento de Estado en un comunicado oficial.
Tensiones diplomáticas en aumento
La decisión del gobierno estadounidense se produce tras la acusación de Petro, quien el miércoles afirmó públicamente que existe un intento de golpe de Estado en su contra, supuestamente promovido por su excanciller Álvaro Leyva en coordinación con congresistas republicanos de Florida.
Según una investigación publicada por el diario El País, Leyva —un político conservador y exministro de Relaciones Exteriores— habría viajado hace dos meses a Estados Unidos, donde se reunió con el congresista Mario Díaz-Balart y buscó acercarse también a Carlos Giménez, ambos miembros del Partido Republicano y representantes del estado de Florida. Leyva habría intentado, según Petro, influir sobre Rubio para promover presión internacional y facilitar un eventual reemplazo del mandatario por la vicepresidenta Francia Márquez.
«Hay un golpe en fragrancia (sic) y hay que investigarlo y solicitarle a la justicia de los EEUU que investigue», escribió Petro en su cuenta de X.
Estados Unidos niega participación y mantiene distancia
En su respuesta, Washington tachó las afirmaciones de “infundadas” y reafirmó su compromiso con la relación bilateral. “A pesar de las diferencias políticas con el Gobierno actual, Colombia sigue siendo un socio estratégico esencial”, remarcó el comunicado oficial, al tiempo que advirtió que se están evaluando más medidas para expresar su «profunda preocupación».
Además, tanto Díaz-Balart como Giménez han negado rotundamente las acusaciones, calificándolas de “inventos sin fundamento”, y aseguraron no haber participado en ninguna trama para interferir en la política colombiana.
Antecedente de fricciones diplomáticas
Este episodio marca un nuevo pico de tensión en las relaciones entre ambos países, ya sacudidas por posturas divergentes en temas como la política antidrogas, la situación en Venezuela y la influencia regional de EE.UU.
Aunque EE.UU. reitera que sigue comprometido con la cooperación en “seguridad, estabilidad regional y desarrollo económico”, el llamado a consultas es un gesto diplomático contundente que refleja un deterioro significativo en la confianza entre Bogotá y Washington bajo la administración de Petro.
Queda por verse si el Gobierno colombiano responderá oficialmente a la medida, mientras analistas anticipan que la relación bilateral podría enfrentarse a nuevos desafíos si no se logra una distensión inmediata.








