Dubái, 2 julio.- El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ordenó este miércoles la suspensión inmediata de toda cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), tras los recientes ataques aéreos de Estados Unidos e Israel que afectaron instalaciones nucleares estratégicas del país, lo que marca un nuevo punto crítico en la crisis nuclear de Oriente Medio.
La medida fue anunciada por la televisión estatal iraní, respaldada por una ley del Parlamento ya aprobada por el Consejo de Guardianes, y condicionada a la garantía de seguridad para las instalaciones nucleares y los científicos del programa atómico de Irán. Aunque aún no está claro cómo se implementará la suspensión, la decisión amenaza con restringir significativamente el acceso de los inspectores de la ONU al controvertido programa nuclear iraní.
A pesar de la orden presidencial, diplomáticos indicaron que los inspectores del OIEA permanecen en territorio iraní a la espera de directrices oficiales, mientras que la agencia internacional espera una comunicación formal de Teherán.
La respuesta de Israel fue inmediata. Su ministro de Exteriores, Gideon Saar, calificó la medida de “renuncia completa” a los compromisos internacionales nucleares e instó a Europa a reactivar las sanciones de la ONU previstas en el acuerdo nuclear de 2015, que ahora queda aún más debilitado.
En una entrevista con CBS News, el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, dejó entrever que las puertas de la diplomacia no están totalmente cerradas, pero descartó una reanudación inmediata del diálogo con Washington, pese a los recientes comentarios de Donald Trump sobre la posibilidad de reiniciar las negociaciones esta misma semana.
Escalada tras bombardeos
La decisión de Teherán llega luego de los ataques del 13 y 22 de junio contra posiciones militares y nucleares iraníes, presuntamente realizados por Israel y Estados Unidos. Los objetivos incluyeron el centro de enriquecimiento de Fordo, excavado bajo una montaña, y otros dos sitios nucleares.
Imágenes satelitales recientes analizadas por AP y Maxar Technologies muestran actividad inusual en Fordo, donde se observan camiones, grúas y excavadoras, en lo que podría ser una operación para evaluar daños provocados por bombas antibúnker.
Según cifras oficiales iraníes, los ataques dejaron 935 muertos, incluidos 38 niños y 102 mujeres. No obstante, la organización Human Rights Activists con sede en Washington elevó la cifra a 1.190 fallecidos, además de 4.475 heridos.
Al borde de un punto de no retorno
Desde que Donald Trump retiró a EE.UU. del acuerdo nuclear en 2018, Irán ha acelerado el enriquecimiento de uranio, alcanzando niveles del 60 %, apenas por debajo del 90 % requerido para uso militar. Aunque Teherán insiste en que su programa tiene fines pacíficos, el OIEA y agencias de inteligencia occidentales sostienen que Irán tuvo un programa de armas nucleares hasta 2003.
Con esta nueva suspensión, Irán no ha abandonado formalmente el Tratado de No Proliferación Nuclear, pero da un paso más hacia el aislamiento internacional y pone en duda los esfuerzos diplomáticos por evitar un conflicto regional de mayor escala.








