Bogotá, 23 junio.- A los 11 años, Sara Morales dejó de ser niña. Guerrilleros de las FARC la reclutaron a la fuerza en Barrancabermeja, la armaron con un fusil y la violaron. Desde ese momento, pasó a llamarse ‘Selena’, y durante más de una década vivió en un campo de guerra donde la infancia se convirtió en un recuerdo remoto. “Te cortan todo de un momento a otro, te cambian un parque de atracciones por un campo de batalla”, resume.
Tres décadas después de aquel reclutamiento y casi 20 años desde que logró escapar, Morales —hoy madre, sobreviviente y activista— denuncia una realidad que persiste e incluso empeora: el reclutamiento forzado de menores en Colombia va en aumento, y 2025 podría marcar un nuevo récord.
Una problemática en expansión
Según la Defensoría del Pueblo, al menos 550 menores fueron reclutados por grupos armados en 2024. La ONU verificó 450 casos, lo que representa un incremento del 60 % respecto a 2023, en lo que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) califica como el peor momento desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016.
Tanya Chapuisat, representante de Unicef Colombia, advierte que la tendencia es “exponencial” y que las redes sociales como TikTok se han convertido en herramientas de reclutamiento, glorificando la violencia y prometiendo dinero fácil a niños en zonas sin Estado. “Son víctimas de la falta de oportunidades”, afirma. “No tienen opciones de salir”.
Dos casos recientes estremecen al país
El 10 de junio, un menor de 15 años atentó contra el senador Miguel Uribe Turbay en Bogotá. Aunque el legislador sigue entre la vida y la muerte, el atacante, capturado en el acto, declaró: “Lo hice por plata, por mi familia”. Diez días después, otro sicario menor de edad asesinó a tiros a un concejal en Antioquia, presuntamente como parte de las acciones de las disidencias de las FARC.
“Selena”, de locutora guerrillera a fundadora de Rosa Blanca
Morales recuerda que pensó en escapar desde el primer día, pero lo hizo solo 11 años después, tras herir a un comandante que intentó violarla. Durante su cautiverio fue violada sistemáticamente, forzada a abortar y separada de su familia, que la creía muerta.
Aún así, logró mantener con vida a dos hijos nacidos de esas violaciones, a quienes envió a su familia. Tras escapar en 2007, comenzó una nueva vida en Bogotá, marcada por el miedo, las secuelas psicológicas y la lucha por la resiliencia.
En 2018, fue una de las fundadoras de la Corporación Rosa Blanca, que brinda apoyo legal y psicológico a víctimas del reclutamiento forzado, violencia sexual y abortos impuestos dentro de grupos armados. La organización, compuesta por excombatientes, atiende a casi mil personas y trabaja en campañas de prevención frente a lo que Morales califica como “la inacción del Estado”.
El reclamo a un Estado ausente
Tras el ataque contra Uribe Turbay, el presidente Gustavo Petro declaró que el atacante menor había abandonado un programa de reintegración y pidió prevenir que “más niños caigan en redes del odio”. Pero para Morales, eso es solo una parte del problema.
“Lo que falta es preocuparnos, cuidarnos los unos a los otros, entender que podemos fallar hoy, mañana, pero eso no define nuestro futuro”, dice.
Infografía: Reclutamiento de menores en Colombia
| Año | Casos verificados por ONU | Incremento (%) |
|---|---|---|
| 2023 | 280 | — |
| 2024 | 450 | +60 % |
| Proyección 2025 | 600+ (estimado) | — |
Fuente: ONU / Defensoría del Pueblo / CICR
Morales, convertida hoy en símbolo de resistencia y esperanza, quiere que la historia de su alias —‘Selena’— sea no un recuerdo de guerra, sino una advertencia para el país y un llamado a actuar antes de que más niños sean convertidos en soldados invisibles de una guerra que aún no termina.




