BRASILIA, 19 JUNIO.- El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva condenó con dureza el reciente ataque de Israel contra Irán durante la cumbre del G7, sin emitir una sola crítica al régimen de los ayatolás, una postura que ha generado fuertes reacciones internas y externas. En abierto contraste con el comunicado final del grupo —que respaldó el derecho de Israel a defenderse—, Lula advirtió que “los recientes ataques de Israel contra Irán amenazan con convertir Oriente Medio en un único campo de batalla, con consecuencias globales incalculables”.
“Sin seguridad internacional, no habrá seguridad energética. El gasto militar consume cada año el equivalente al PIB de Italia”, añadió el mandatario en un mensaje con tono global.
Al referirse al conflicto en Gaza, gobernada por el grupo terrorista Hamás, Lula volvió a apuntar exclusivamente contra Israel: “Nada justifica el asesinato indiscriminado de miles de mujeres y niños y el uso del hambre como arma de guerra”.
Críticas dentro y fuera de Brasil
La posición de Lula ha sido comparada con su reacción frente a la guerra en Ucrania, donde puso en el mismo plano a la Rusia de Putin y a la democracia ucraniana. “En Brasil dice defender la democracia, pero en el exterior se alinea con regímenes autoritarios”, advirtió el analista Rodolfo Borges en el medio O Antagonista.
Un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño (Itamaraty) respaldó a Lula, calificando el ataque israelí como una “violación del derecho internacional y de la soberanía iraní”. Esto provocó reacciones inmediatas de la oposición: el congresista Messias Donato (Republicanos) denunció que “el Gobierno de Lula ignora que el régimen iraní lleva décadas amenazando a Israel y financiando grupos terroristas”. El Grupo Parlamentario Brasil-Israel lo acusó de “alinearse con quienes siembran el terror”, mientras que el expresidente Jair Bolsonaro escribió en sus redes: “Dios bendiga a Israel”.
Acusaciones de antisemitismo y tensión con la comunidad judía
En Francia, Lula también minimizó las alertas globales sobre el antisemitismo, lo que generó una dura respuesta de la Confederación Israelita de Brasil (Conib). “El presidente Lula ataca una vez más a los judíos, calificando de victimismo las denuncias sobre el crecimiento del antisemitismo”, señaló el comunicado. Según la Conib, las denuncias por actos antisemitas en Brasil aumentaron un 350 % entre 2022 y 2024.
El periodista José Roberto Guzzo fue aún más directo: “Con la excusa de defender a los palestinos, Lula ha cruzado la línea hacia el antisemitismo. Se trata de odio hacia los judíos por ser judíos”, escribió en O Estado de São Paulo.
Alerta por influencia iraní y posibles atentados
En este clima de creciente tensión, crecen las alertas por posibles movimientos del régimen iraní en América Latina. La Policía Federal brasileña ya frustró en 2023 un atentado planeado por Hezbolá, proxy iraní, en la Operación Trapiche. La adhesión de Irán a los BRICS ha facilitado la entrada de funcionarios iraníes a Brasil. El 3 de junio aterrizó en Brasilia un avión del gobierno iraní procedente de Teherán, vía Caracas y La Habana, el segundo en menos de dos meses.
Ese mismo mes, se reunió en Brasilia el grupo de trabajo contra el terrorismo de los BRICS, presidido por la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN). Aunque Irán participó oficialmente, su estatus como país patrocinador del terrorismo —según Estados Unidos— plantea serias contradicciones.

Reuniones sospechosas y vínculos con extremistas
El embajador iraní Abdollah Nekounam Ghadirli encabezó una reunión en la sede diplomática en Brasilia con representantes de movimientos como el Partido de la Causa Obrera y del Instituto Brasil-Palestina (IBRASPAL), cuyo presidente Ahmed Shehada es hermano de un alto comandante de Hamás. Según documentos de la Policía Federal, IBRASPAL mantiene vínculos con el Centro Islámico Shia de Brasilia, sospechoso de promover actividades pro-Hezbolá.
Emanuele Ottolenghi, experto del think tank Foundation for Defense of Democracies, sostiene que Sayid Marcos Tenório —miembro del grupo— facilitó reuniones entre representantes de Hezbolá y congresistas brasileños. Tenório, que también visitó Irán, figura en los informes de la Operación Trapiche.
Tensión diplomática y vacío en las embajadas
Brasil retiró a su embajador en Israel luego de que Lula fuera declarado persona non grata por comparar la ofensiva en Gaza con el Holocausto. Aunque el gobierno brasileño nombró a un nuevo embajador en Irán, André Veras Guimarães, su posesión podría retrasarse debido al conflicto.
IBRASPAL, por su parte, pidió a Lula que rompa relaciones con Israel y que procese penalmente a brasileños con doble nacionalidad que hayan combatido con el ejército israelí.
Acusaciones de contrabando nuclear y advertencias de EE. UU.
Aunque la empresa estatal Industrias Nucleares de Brasil (INB) desmintió los rumores sobre el supuesto envío de uranio a Irán, el experto Leonardo Coutinho recordó que la llegada de buques de guerra iraníes a Brasil en 2023 ya generó sospechas. Un avión espía estadounidense especializado en detectar actividad nuclear sobrevoló Sudamérica justo antes del arribo de esos navíos, lo que alimentó teorías sobre intenciones encubiertas de Teherán.
Impacto económico: el petróleo y el Estrecho de Ormuz
El régimen iraní estaría considerando cerrar el Estrecho de Ormuz, punto clave para el comercio global. Más del 20 % del petróleo mundial y buena parte de las exportaciones brasileñas hacia Oriente Medio —incluyendo carne— transitan por ese paso marítimo. Si se cierra, los precios del petróleo y del transporte se dispararían, afectando de lleno a la economía brasileña y comprometiendo las aspiraciones reeleccionistas de Lula en 2026.








