Cali (Colombia), 10 junio.- Una nueva ola de violencia sacude el suroeste de Colombia tras la explosión de una bomba este martes en el caserío de Guachinte, zona rural del municipio de Jamundí, en el departamento del Valle del Cauca, que dejó tres personas muertas, según confirmaron las autoridades locales.
De acuerdo con la información preliminar entregada por la Alcaldía de Jamundí, el artefacto explosivo fue camuflado dentro de una barrera de señalización vial. La detonación afectó directamente a tres miembros de la comunidad que se encontraban en las inmediaciones, provocando su fallecimiento en el lugar.
Este ataque se registra tan solo horas después de que tres bombas estallaran en distintos sectores de Cali, capital del departamento, dejando al menos dos personas fallecidas y 36 heridas. Las explosiones ocurrieron de manera casi simultánea en barrios residenciales, generando pánico entre los habitantes y activando una respuesta inmediata de los organismos de seguridad y emergencia.
Las autoridades no han atribuido formalmente estos atentados a ningún grupo armado, aunque en la región operan estructuras disidentes de las antiguas FARC, así como bandas criminales dedicadas al narcotráfico y la extorsión. El Gobernador del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, convocó a un consejo de seguridad urgente para evaluar la situación y tomar medidas inmediatas.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, condenó los hechos y anunció el refuerzo de la seguridad con apoyo del Ejército y la Policía Nacional. «No permitiremos que el terrorismo doblegue a nuestra ciudad», afirmó en rueda de prensa.
Mientras tanto, la comunidad de Guachinte se encuentra consternada, y líderes sociales han solicitado garantías para la población civil, así como la presencia permanente de las fuerzas de seguridad en la zona rural.
Colombia atraviesa un periodo de creciente violencia en diversas regiones del país, en medio de la fragmentación de los grupos armados ilegales y el estancamiento de varios procesos de paz y sometimiento.





