Nueva York, 6 de junio de 2025. Las acciones de Tesla sufrieron una caída histórica del 14% este jueves, eliminando de un plumazo más de 150.000 millones de dólares de su capitalización bursátil, en medio de una disputa pública entre el presidente Donald Trump y el CEO de la compañía, Elon Musk. La venta masiva por parte de los inversionistas fue desencadenada por el temor a que las crecientes tensiones políticas pongan en peligro contratos gubernamentales clave y debiliten las perspectivas regulatorias para los ambiciosos planes de robotaxis de la empresa.
La crisis se desató tras una serie de mensajes cruzados en redes sociales. Musk sugirió que Trump no habría ganado las elecciones sin su apoyo, a lo que el mandatario respondió amenazando con eliminar los subsidios y contratos gubernamentales a las empresas del magnate. “La forma más fácil de ahorrar miles de millones es terminar con los subsidios a Elon”, escribió Trump en Truth Social, en un mensaje que sacudió los mercados.
Una disputa con impacto en el mercado
El impacto fue inmediato. En solo tres horas de sesión, las acciones de Tesla se desplomaron a niveles no vistos desde mediados del año pasado, borrando ganancias acumuladas desde la elección de Trump en noviembre. Los inversionistas habían apostado fuertemente a que una administración más favorable a las empresas desataría una nueva era para Tesla, con menos regulación y un rápido despliegue de vehículos autónomos.
“La caída refleja el temor de que la relación entre Musk y Trump ya no sirva de escudo político, y eso tiene implicaciones para todo el modelo de negocios de Tesla”, explicó Dan Ives, analista de Wedbush Securities.
Tesla depende del éxito de los robotaxis
El revés también amenaza la iniciativa más ambiciosa de Musk: el despliegue de robotaxis. Tesla tiene previsto lanzar una primera fase de servicio en Austin, Texas, este mes, y Musk había prometido llegar a más de 20 ciudades en 2026. Sin embargo, la posibilidad de que la administración Trump endurezca los requisitos regulatorios podría retrasar el proyecto, lo que socavaría una de las pocas fuentes potenciales de crecimiento para la compañía en medio de una desaceleración en las ventas de vehículos eléctricos.
“El objetivo principal es tener una red funcional de robotaxis el próximo año. Si eso se retrasa, Tesla pierde gran parte de su narrativa de futuro”, advirtió Ives.
SpaceX y Starlink también en la mira
La amenaza presidencial también se extiende a SpaceX, la compañía espacial privada de Musk, que ha recibido miles de millones de dólares en contratos con la NASA para enviar astronautas y cargas a la Estación Espacial Internacional. Actualmente, la firma compite por desarrollar un cohete que permitiría un nuevo alunizaje tripulado estadounidense.
Además, su subsidiaria Starlink, que proporciona internet satelital, ha sido parte de la gira internacional de Trump, cerrando acuerdos en Arabia Saudí, India, Pakistán y Bangladesh, países donde la política exterior estadounidense ha jugado un papel crucial.
Una reciente ronda de financiamiento valoró a SpaceX en 350.000 millones de dólares, pero esa cifra también podría verse en riesgo si se produce una ruptura sostenida con la Casa Blanca.
El ascenso y caída post electoral
Tras la victoria de Trump en noviembre de 2024, las acciones de Tesla subieron con fuerza, agregando más de 450.000 millones de dólares a su capitalización bursátil en apenas unas semanas, bajo la expectativa de que una nueva era de laissez-faire regulatorio beneficiaría al sector tecnológico. Sin embargo, la luna de miel terminó bruscamente cuando Musk fue visto liderando un comité de recortes gubernamentales, lo que provocó un boicot hacia Tesla.
La reciente recuperación, alimentada por promesas renovadas sobre los robotaxis y un aparente enfoque renovado de Musk hacia la empresa, ha sido ahora abruptamente interrumpida.
Impacto personal para Musk
La caída de este jueves significó también un golpe monumental a la fortuna personal de Elon Musk, quien perdió más de 20.000 millones de dólares en valor accionario en un solo día. Aunque sigue siendo una de las personas más ricas del planeta, la volatilidad refleja el delicado equilibrio entre política, innovación y reputación en el entorno empresarial actual.
Con el futuro de Tesla, SpaceX y Starlink atado a decisiones políticas impredecibles, los inversionistas ahora dudan de que la afinidad con la Casa Blanca sea garantía de éxito. La guerra de egos entre Trump y Musk podría terminar costándole mucho más que puntos en las encuestas: podría cambiar el rumbo de algunas de las empresas más influyentes del mundo.




