MADRID, 2 JUNIO – La Feria del Libro de Madrid, que concluye el 15 de junio, está viviendo una edición prometedora con una afluencia masiva de público este domingo, largas colas para obtener firmas de autores destacados y un ritmo positivo en las ventas. Pese a los cierres parciales registrados durante el viernes y sábado debido a alertas meteorológicas, la feria ha recuperado su dinamismo, consolidándose como un espacio clave para el sector editorial.
Un gran momento para librerías pequeñas
Para muchas librerías independientes, esta feria representa «el gran momento del año». Pérgamo, gestionada por tres jóvenes que participan en la feria desde hace tres ediciones, considera que es una oportunidad única para competir «en igualdad de condiciones» con grandes cadenas. Pablo Cerezo, uno de sus propietarios, destaca que este evento les permite conectar directamente con lectores y autores, fortaleciendo vínculos fundamentales para su negocio.
Las filas más notorias este domingo fueron para figuras internacionales e invitadas especiales. Vivian Gornick, escritora estadounidense de renombre y estrella invitada en una edición dedicada a Nueva York, mantuvo encuentros prolongados con sus lectores, firmando ejemplares de obras como Apegos feroces y su reciente publicación Porqué algunos hombres odian a las mujeres. A sus 89 años, Gornick sigue cautivando a generaciones diversas con su perspectiva feminista y crítica.
También hubo momentos memorables en la caseta de la Librería Alberti, donde Javier Cercas y Fernando Aramburu compartieron espacio para firmar libros. Cercas presentó su obra sobre el papa Francisco, El loco de Dios en el fin del mundo, mientras que Aramburu continuó promocionando Patria. Con casi medio centenar de firmas programadas, Lola Larumbe, directora de Alberti, destacó que el calendario fue diseñado especialmente para celebrar el 50 aniversario de la librería.
Críticas al protocolo climático
Si bien la jornada dominical fue exitosa, los días previos estuvieron marcados por confusión debido a cierres parciales ordenados por el Ayuntamiento de Madrid. El viernes por la tarde, tras una alerta roja de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) por calor y viento, el Parque del Retiro cerró temporalmente, dejando a libreros y visitantes desorientados cuando se reabrió poco después.
Marina Sanmartín, de la Librería Cervantes, explicó que la organización de la feria actúa bajo las indicaciones de la dirección del parque. Sin embargo, reconoce que hay inconsistencias en cómo se aplican estas medidas: «No se entiende bien por qué el parque puede reabrirse y las casetas no. Creo que todos queremos hacer nuestro trabajo lo mejor posible, pero algo está fallando.»
Óscar Romero, representante de Mary Read, criticó más profundamente el manejo del arbolado en el Retiro: «El problema de base es que el Ayuntamiento no invierte en el mantenimiento del parque. Un lugar que debería ser un refugio climático no puede cerrarse cada vez que hace calor.» Este comentario se relaciona con el caso de 2019, cuando un niño falleció tras la caída de un árbol, lo que llevó a implementar un estricto protocolo con cuatro niveles de alerta según las previsiones de la AEMET.
Programación cultural como motor
Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma y veterano de 28 ediciones de la feria, atribuyó el éxito esperado de esta edición a factores económicos favorables y a la creciente relevancia de la programación cultural. Según Casamayor, integrar actividades más allá de las tradicionales sesiones de firmas ha resultado crucial para atraer a un público diverso y expandir el impacto del evento.
Casamayor también valoró positivamente la inclusión de sellos independientes, destacando el «boom de bibliodiversidad» que caracteriza al siglo XXI. Esta tendencia ha revitalizado el panorama editorial, permitiendo que pequeñas editoriales compitan con mayor equidad frente a conglomerados más grandes.
Apoyo de Isabel Díaz Ayuso
En el marco de la feria, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, mostró su respaldo a los libreros y editores afectados por los cierres parciales. Durante un acto público, Ayuso expresó que la Guardia Civil, así como otras instituciones culturales y educativas, no deben soportar decisiones gubernamentales que limiten su capacidad para cumplir con su labor. Su intervención buscó subrayar la importancia de proteger espacios como la Feria del Libro, que promueven libertad de expresión y acceso al conocimiento.
Perspectivas optimistas
Con una nutrida agenda de eventos literarios y presencia de autores nacionales e internacionales, los organizadores auguran una edición próspera. La mezcla de clásicos y nuevas voces, junto con un renovado interés en temas sociales y culturales contemporáneos, sugiere que la feria seguirá atrayendo a miles de visitantes hasta su conclusión.
Este domingo demostró que, incluso tras complicaciones logísticas, la pasión por la lectura sigue siendo un pilar central para los madrileños y turistas. Con ajustes en los protocolos climáticos y un enfoque aún mayor en la diversificación cultural, la Feria del Libro de Madrid podría establecerse como una referencia aún más sólida en el calendario literario global.
La edición actual refleja no solo el estado de salud del sector editorial, sino también la necesidad de adaptarse a desafíos externos sin perder de vista su propósito fundamental: acercar el libro a todos los públicos.




