Ciberestafas emocionales: un delito digital que deja cicatrices psicológicas profundas

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REDACCIÓN TECNOLOGÍA, 2 JUNIO – Las ciberestafas emocionales, también conocidas como timos del amor, han cobrado relevancia en el debate parlamentario español tras una jornada organizada por la asociación Anceme (Asociación Nacional Contra la Estafa con Manipulación Emocional). Este tipo de estafa no solo se lleva el dinero de las víctimas, sino que también causa un impacto psicológico devastador al manipular sentimientos y vulnerabilidades personales.

El testimonio de las víctimas

Vicente y Jorge compartieron sus experiencias durante la jornada, destacando cómo el dolor económico se ve empeorado por una ruina emocional difícil de gestionar. Vicente relató cómo fue engañado por más de 24.000 euros a través de una aplicación de citas tras su separación. «Es muy doloroso que se rían todos, en la policía o en el banco, que la gente no te entienda», expresó, reflejando la vergüenza y soledad que muchas víctimas experimentan.

Jorge, quien prefirió guardar silencio debido a la culpa que sintió por haber sido «tan gilipollas», subrayó la falta de empatía hacia quienes caen en este tipo de trampas. Ambos casos ilustran cómo las estafas amorosas no discriminan por edad ni situación personal, afectando incluso a personas con enfermedades mentales o momentos de vulnerabilidad extrema, como Alicia, cuyo hermano fue víctima tras la muerte de su madre.

Anatomía de una ciberestafa emocional

Paz Velasco, jurista y criminóloga, desglosó los pasos que siguen estos delincuentes para llevar a cabo su plan:

  1. Construcción de confianza: Los estafadores invierten tiempo en crear identidades digitales falsas pero convincentes, adaptándose a las necesidades emocionales de cada víctima. «Son hábiles depredadores sociales, pueden detectar la soledad, la necesidad de afecto o los problemas de autoestima», explicó Velasco.
  2. Avalancha de afecto: Durante esta fase, el contacto es constante y lleno de mensajes cariñosos. La víctima comienza a creer que ha encontrado a su pareja ideal, lo que facilita la siguiente etapa.
  3. Introducción del problema: En este punto, aparecen supuestas emergencias médicas, inversiones financieras urgentes o problemas legales que requieren dinero. Si la víctima muestra resistencia, el estafador utiliza técnicas de manipulación emocional para obtenerlo.
  4. Desaparición o ciclo de abuso: Una vez obtenido el dinero, el delincuente puede desaparecer o continuar pidiendo más recursos, manteniendo a la víctima en un estado de esperanza y manipulación prolongado.
  5. Revelación y duelo emocional: Cuando finalmente se descubre la verdad, el impacto es devastador. Según Velasco, «el perjuicio no solo es financiero, también supone la pérdida de un ser querido, similar al duelo de una muerte».

Impacto social e invisible

Blanca Frías, presidenta de Anceme, inauguró los debates bajo el lema «Cambiar la vergüenza de bando». Su objetivo es reorientar el enfoque hacia los responsables de estas estafas, reduciendo así la impunidad que caracteriza este delito. Frías resaltó que las ciberestafas emocionales son «una forma de violencia digital» que deja cicatrices difíciles de sanar.

Los expertos coinciden en que este fenómeno está en aumento debido a la transformación de las relaciones íntimas hacia espacios digitales. Jorge Coronado, fundador de QuantiKa14 y especialista en estafas internacionales, propuso regular más estrictamente la publicación de contenido en redes sociales y aumentar los controles sobre los perfiles creados en aplicaciones de citas. «No son historias de ingenuidad, tienen víctimas muy diversas y son delitos invisibles que si no dejamos de ignorar serán imparables», advirtió.

Necesidad de regulación y apoyo

Las medidas sugeridas durante la jornada incluyen:

  • Mayor control en plataformas de citas: Expertos y víctimas abogan por implementar sistemas de verificación más rigurosos en aplicaciones populares.
  • Regulación legal: Actualmente, este tipo de estafa no está tipificada en el Código Penal español, dificultando su persecución judicial. Velasco instó a cambiar esta situación para proteger mejor a las víctimas.
  • Concienciación pública: Aumentar la información sobre los riesgos asociados con encuentros virtuales podría prevenir futuros casos.

La presidenta de Anceme enfatizó que el enfoque debe cambiar para centrarse no solo en la prevención, sino también en castigar severamente a los estafadores. «Este es un delito que necesita visibilidad, ya que sigue siendo considerado por muchos como algo anecdótico o fruto de la ingenuidad, cuando en realidad es una práctica sistemática de manipulación y explotación emocional», declaró.

Un llamado a la empatía

Durante la jornada, tanto psicólogos como psiquiatras forenses recalcaron la importancia de empatizar con las víctimas en lugar de juzgarlas. Según ellos, las estafas emocionales no son simplemente errores de juicio; son estrategias meticulosamente diseñadas para aprovecharse de vulnerabilidades humanas.

El mensaje clave es que cualquiera puede ser víctima de este tipo de fraude, especialmente en tiempos donde las interacciones personales cada vez más transcurren en línea. «Lo que estamos viendo aquí es un fenómeno global que requiere una respuesta coordinada entre tecnológicos, legisladores y sociedad civil», concluyó Frías.

Esta jornada sirvió para visibilizar un problema que sigue siendo infravalorado y dar voz a quienes han sufrido las consecuencias de estas estafas. El camino hacia una solución efectiva pasa por regular mejor las plataformas digitales, endurecer las penas legales y fomentar una mayor concienciación pública sobre los riesgos de las relaciones virtuales.

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