CARACAS, 25 de mayo.- Las elecciones legislativas y regionales que se desarrollan hoy en Venezuela están envueltas en una serie de controversias políticas, sociales y territoriales. Entre los temas más polémicos destaca la creación de la gobernación de la Guayana Esequiba, una entidad política que no tiene existencia territorial reconocida y cuya elección ha intensificado las tensiones diplomáticas entre Venezuela y Guyana.


La Creación de la Gobernación de la Guayana Esequiba

El establecimiento de un estado llamado Guayana Esequiba no fue el resultado de un amplio debate con sectores de la sociedad venezolana, sino una decisión impulsada apresuradamente por el régimen de Nicolás Maduro a través de una Ley aprobada en marzo de 2024. Según esta normativa, la nueva gobernación abarcaría tres municipios del sur del país: Antonio Díaz (Delta Amacuro), General Domingo Sifontes (Bolívar) y Gran Sabana (Bolívar), además de extenderse hacia el territorio reclamado por Venezuela como parte del diferendo histórico con Guyana.

Sin embargo, la designación de esta entidad ha sido ampliamente criticada tanto dentro como fuera del país. Para muchos analistas, se trata de una estrategia simbólica destinada a reforzar la narrativa nacionalista del gobierno venezolano sobre el conflicto territorial, especialmente en un contexto de crisis interna y deslegitimación internacional tras las controvertidas elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.


Los Candidatos y sus Propuestas

En total, cinco candidatos se postularon para competir por la gobernación de la Guayana Esequiba, aunque uno de ellos, el exembajador Julio César Bello Pineda, retiró su candidatura argumentando que «el Esequibo no tendrá un gobernador real ni un palacio de gobierno». Según Bello Pineda, la creación de esta gobernación es «una manifestación simbólica de nacionalidad» sin impacto práctico.

Alexis José Duarte Perroni

  • Perfil: Abogado y especialista en administración, banca y finanzas, oriundo de Tumeremo.
  • Propuesta: Duarte Perroni, respaldado por partidos como Un Nuevo Tiempo y Cambio, propone tomar el Esequibo por la fuerza militar y civil. En declaraciones recientes, afirmó que «Guyana está robándonos nuestro petróleo en nuestras propias narices» y sugirió que Venezuela debe actuar directamente para recuperar el territorio.

“Guyana es un invasor, ha invadido Suriname, Brasil, y ahora lo pretende hacer con Venezuela. Los guyaneses son unos inmorales, solo quieren robar nuestros recursos”, declaró.

Héctor Milano

  • Perfil: Sociólogo y secretario juvenil del partido Cambiemos, liderado por Timoteo Zambrano.
  • Propuesta: Milano, quien cuenta con el apoyo de partidos opositores cuyas tarjetas fueron confiscadas por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), defiende un discurso alineado con el oficialismo. Critica a quienes boicotean las elecciones, acusándolos de estar vinculados al Departamento de Estado de EE.UU. y de buscar convertir el Esequibo en un enclave estadounidense.

“Quienes se oponen a estas elecciones están siguiendo órdenes del Departamento de Estado”, afirmó. Propone la creación de una Universidad de Estudios Esequibanos con carreras técnicas enfocadas en geología y geofísica.

José Armando Cumare

  • Perfil: Técnico petrolero y creador de la criptomoneda Esequibo Coin.
  • Propuesta: Cumare, postulado por el partido Arepa Digital, plantea negociar contratos petroleros con empresas como ExxonMobil para maximizar ingresos en la región. Además, propone lanzar el Esequibo Coin como medio de pago local y mecanismo de financiamiento de proyectos públicos. También busca implementar plataformas de educación en línea para capacitar técnicamente a jóvenes locales.

Tensiones Diplomáticas y Militares

La disputa por la Guayana Esequiba ha elevado el tono entre Venezuela y Guyana, con amenazas de conflicto bélico latentes. El gobierno de Maduro ha utilizado este tema como herramienta política para consolidar apoyo interno y proyectar una imagen de defensa soberana frente a intereses extranjeros, particularmente de Estados Unidos y compañías multinacionales como ExxonMobil.

Por su parte, Guyana ha rechazado cualquier reclamo venezolano sobre el territorio y ha denunciado ante organismos internacionales lo que considera provocaciones. La comunidad internacional observa con preocupación la escalada retórica, temiendo que pueda derivar en enfrentamientos armados.


La Abstención y la Crítica Internacional

Las elecciones se desarrollan en medio de una masiva abstención promovida por la oposición liderada por María Corina Machado, quien calificó el proceso de «farsa electoral» y elogió la «valentía» de los venezolanos que decidieron no participar. Reportes indican que las calles y centros de votación están prácticamente vacíos, reflejando el descontento generalizado hacia un sistema electoral ampliamente cuestionado.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) y el gobierno de Maduro han intentado legitimar el proceso, pero carecen de reconocimiento internacional significativo. Países como Estados Unidos, la Unión Europea y varios gobiernos latinoamericanos han desconocido los resultados de estas elecciones, argumentando que no cumplen con los estándares democráticos mínimos.


Un Simbolismo Político en Duda

La elección de un gobernador para la Guayana Esequiba parece ser más un ejercicio de propaganda política que una solución práctica al conflicto territorial. Aunque algunos candidatos han presentado propuestas creativas, como la creación de universidades y criptomonedas, la falta de territorio físico sobre el cual ejercer autoridad convierte esta iniciativa en un gesto simbólico carente de efectividad real.

El retiro de Julio César Bello Pineda subraya la percepción de que esta gobernación no responde a necesidades concretas, sino a una agenda política diseñada para distraer la atención de los problemas internos del régimen.

“Todo esto es una manifestación simbólica de nacionalidad”, declaró Bello Pineda al anunciar su decisión, dejando claro que la gobernación de la Guayana Esequiba no tiene más propósito que alimentar el discurso nacionalista del gobierno.


Conclusión

Las elecciones en Venezuela no solo reflejan la profunda división interna del país, sino también la instrumentalización de temas sensibles como la Guayana Esequiba para consolidar poder político. Mientras el régimen de Maduro utiliza el conflicto territorial como herramienta propagandística, la comunidad internacional observa con cautela, consciente de que cualquier error podría desencadenar una crisis regional mayor.

Para los venezolanos, estas elecciones representan otro capítulo en la erosión de la democracia y la confianza en las instituciones. La baja participación y el rechazo generalizado evidencian que la mayoría de la población ya no ve en estos procesos una vía para resolver los problemas fundamentales del país.

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