ANKARA, 22 DE MAYO — Turquía ha iniciado una campaña nacional sin precedentes para pesar a su población en espacios públicos, con el objetivo de abordar uno de los mayores problemas de salud pública del país: la obesidad. Sin embargo, la medida ha generado críticas de expertos, burlas en redes sociales y debates sobre la eficacia y sensibilidad del enfoque.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023 un tercio de los adultos turcos padecía obesidad, la tasa más alta de Europa. Esta cifra representa un aumento significativo desde 1990, cuando solo uno de cada cinco adultos tenía obesidad.
La Campaña: ¿Bienintencionada o Insuficiente?
El ministro de Salud, Kemal Memisoglu, anunció hace diez días que personal sanitario se desplegaría en plazas, espacios al aire libre y eventos públicos en todas las provincias del país para medir el peso, la altura y calcular el índice de masa corporal (IMC) de los ciudadanos. Según el gobierno, el objetivo es identificar casos de obesidad y derivar a las personas afectadas a dietistas locales para recibir orientación.
«Con base en estas mediciones, las personas pueden ver directamente una tarjeta informativa que indica si están en la categoría de obesidad», explicó Ilhan Yetkin, endocrinólogo y miembro del consejo de la Fundación Turca de la Obesidad (TOV). «Quienes son identificados como obesos serán referidos a un profesional de la salud en su ciudad».
La meta oficial es pesar a 10 millones de personas antes del 10 de julio, como parte de un esfuerzo masivo por mejorar la salud pública.
Reacciones en Redes Sociales
La campaña ha sido objeto de bromas y memes en redes sociales, donde algunos usuarios han ridiculizado la idea de ser pesados en público. «Queridos jóvenes, leo lo que escriben en las redes sociales. Son muy divertidos, pero el tema del sobrepeso es serio», respondió el ministro Memisoglu en su cuenta de X (anteriormente Twitter).
Sin embargo, la percepción generalizada es que esta estrategia puede resultar incómoda e invasiva para algunas personas, especialmente aquellas con sobrepeso u obesidad, quienes podrían sentirse señaladas en lugar de apoyadas.
Críticas de Expertos
Aunque la obesidad es un problema grave en Turquía, muchos expertos consideran que la campaña es insuficiente y mal enfocada. Ilhan Yetkin señaló que simplemente pesar a las personas no resolverá un problema tan complejo como la obesidad, que está profundamente arraigado en hábitos alimenticios, falta de actividad física y factores socioeconómicos.
«En un país que ocupa el primer lugar en Europa en obesidad, esto es claramente insuficiente para generar conciencia», afirmó Yetkin. Para él, el Ministerio de Salud debería adoptar un enfoque más integral que incluya educación, políticas públicas y cambios estructurales.
Propuestas Alternativas
Yetkin sugirió que el método más efectivo para combatir la obesidad es la educación desde la infancia, promoviendo estilos de vida saludables en las escuelas y manteniendo recordatorios continuos para evitar que la conciencia sobre el problema disminuya con el tiempo.
«Lo que una institución como el Ministerio de Salud debe hacer es crear una estrategia que incluya a todos los sectores de la sociedad, elevar el nivel educativo y brindar las condiciones para un estilo de vida activo», añadió.
Un Futuro Preocupante
Las proyecciones de la OMS indican que, si no se toman medidas efectivas, para 2030 la mitad de las mujeres turcas y un tercio de los hombres tendrán obesidad. Además, las tasas de obesidad infantil se han duplicado en los últimos 30 años, lo que aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como cardiopatías, diabetes y otros trastornos metabólicos en el futuro.
Campaña Denominada como «Cacería de Obesos»
La prensa también ha criticado duramente la iniciativa. El periódico ‘Evrensel’ describió la campaña como una «cacería de obesos» más que una lucha contra la obesidad. «Luchar contra la obesidad no debería convertirse en una ‘cacería’ pública de personas con sobrepeso», señaló el diario.
Para muchos, la campaña parece más un espectáculo que una solución real al problema. En lugar de abordar las causas subyacentes de la obesidad —como la disponibilidad de alimentos procesados, la falta de acceso a actividades físicas y la desigualdad económica—, el gobierno optó por una estrategia simplista que podría generar estigmatización en lugar de resultados positivos.
Conclusiones
Mientras el gobierno turco intenta abordar un problema de salud pública creciente, la campaña de pesaje en espacios públicos ha evidenciado la necesidad de un enfoque más estratégico y empático. Aunque la intención detrás de la iniciativa es válida, su implementación deja mucho que desear.
Combatir la obesidad requiere más que balanzas en plazas; exige políticas integrales que eduquen, motiven y brinden herramientas prácticas para que las personas adopten hábitos saludables. Hasta entonces, medidas como esta podrían ser percibidas como meros intentos superficiales que generan más críticas que soluciones reales.








