CIUDAD DEL VATICANO, 22 DE MAYO — El papa León XIV, elegido el pasado 8 de mayo, emitió sus primeros decretos relacionados con causas de santos, reconociendo el martirio y las virtudes heroicas de dos misioneros asesinados en la selva amazónica de Ecuador. Este acto marca un importante paso en el proceso de beatificación del español Alejandro Labaka Ugarte (1920-1987) y la colombiana Inés Arango Velásquez (1937-1987), quienes perdieron la vida defendiendo a comunidades indígenas vulnerables.

El pontífice, conocido por su propia trayectoria como misionero en Perú durante décadas, recibió en audiencia al prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, Marcello Semeraro, y firmó varios decretos que reconocen tanto la «oferta de la vida» de los religiosos como las «virtudes heroicas» del obispo indio Matteo Makil, cuya causa también avanza en el camino hacia la santidad.


Los Misioneros Mártires de la Amazonía

Alejandro Labaka Ugarte

Nacido en Beizama, Guipúzcoa (España) en 1920, Alejandro Labaka Ugarte fue miembro de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y dedicó su vida a la evangelización y protección de los derechos de los pueblos indígenas en Ecuador. Como vicario apostólico de Aguarico, trabajó incansablemente en la Amazonía ecuatoriana, donde buscaba establecer contacto pacífico con tribus aisladas para proteger sus tierras y culturas frente a la explotación petrolera.

El 21 de junio de 1987, Labaka ingresó en una región remota de la selva junto con otros misioneros para intentar dialogar con un pueblo indígena aislado. Trágicamente, fue atacado y asesinado por lanzas, convirtiéndose en un mártir de la defensa de los derechos humanos y medioambientales.

Inés Arango Velásquez

Conocida con el nombre religioso de María Nieves de Medellín, la monja colombiana Inés Arango Velásquez nació en Medellín en 1937 y se unió a la Congregación de las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia. Su labor misionera la llevó a trabajar junto a Labaka en la Amazonía ecuatoriana, donde compartió su compromiso con los pueblos indígenas.

Junto con Labaka, Arango fue asesinada el mismo día, víctima de la violencia desatada por un grupo indígena aislado que buscaba protegerse de las amenazas externas, incluidas empresas petroleras que invadían sus territorios ancestrales.


El Reconocimiento de la «Oferta de la Vida»

En 2017, el papa Francisco introdujo la categoría de «oferta de la vida» como un nuevo criterio válido para abrir procesos de beatificación. Esta modalidad reconoce a aquellos que libremente ofrecieron su vida por amor a Dios y al prójimo, enfrentando la muerte con valentía en situaciones extremas.

El decreto emitido por León XIV reconoce que tanto Labaka como Arango cumplieron con este criterio al sacrificar sus vidas defendiendo a comunidades indígenas vulnerables en una de las regiones más peligrosas y remotas del mundo.


Primer Paso en el Camino Hacia la Santidad

El proceso de canonización en la Iglesia Católica consta de varias etapas:

  1. Venerable Siervo de Dios: Se otorga cuando se reconoce que la persona vivió las virtudes cristianas de manera heroica.
  2. Beato: Requiere la confirmación de un milagro atribuido a la intercesión del candidato después de su muerte.
  3. Santo: Necesita un segundo milagro tras haber sido declarado beato.

Con este decreto, Labaka y Arango avanzan hacia la declaración de «venerables», un paso crucial en su camino hacia la beatificación y eventual canonización.


Un Mensaje Simbólico

La elección de estos dos misioneros como parte de los primeros decretos de León XIV tiene un profundo simbolismo. Ambos representan la lucha por la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la protección del medio ambiente, temas que han sido centrales en la agenda del papa Francisco y que ahora parecen continuar bajo el liderazgo de León XIV.

Además, como exmisionero en Perú, el pontífice tiene un vínculo especial con las comunidades amazónicas, lo que refuerza su compromiso con las causas de quienes dieron su vida por estas poblaciones.


Un Legado de Martirio y Compasión

Labaka y Arango son recordados no solo como mártires de la fe, sino también como defensores incansables de los derechos de los pueblos indígenas. Su sacrificio resalta la importancia de proteger a las comunidades vulnerables frente a intereses económicos depredadores.

El reconocimiento de su «oferta de la vida» por parte de León XIV no solo honra su memoria, sino que también envía un mensaje claro sobre la necesidad de continuar defendiendo a los marginados y cuidando el planeta.


Próximos Pasos

Para que Labaka y Arango sean beatificados, será necesario documentar un milagro atribuido a su intercesión. Una vez beatificados, se requerirá un segundo milagro para su canonización. Aunque este proceso puede llevar años, el decreto emitido por León XIV marca un hito significativo en la causa de estos dos héroes de la Amazonía.

Con esta decisión, el nuevo pontífice comienza su papado dejando claro su compromiso con las periferias geográficas y existenciales, siguiendo los pasos de su predecesor, Francisco, y reafirmando la misión de la Iglesia como voz de los más vulnerables en el mundo.

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