Ciudad de Panamá, 01 Sep.- Unidades del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) de Panamá localizaron este sábado un campamento clandestino en la selva de Darién, una peligrosa frontera natural entre Colombia y Panamá, donde se vendían ilegalmente víveres y servicios a migrantes irregulares que cruzan la jungla en su ruta hacia Norteamérica.
El campamento, compuesto por más de 55 chozas y situado a orillas de un río en la comunidad indígena Emberá, fue descubierto durante la operación ‘Arcángel Miguel’, en la que participaron alrededor de 150 agentes del Senafront. Según constató EFE durante un recorrido por la zona, el campamento contaba con instalaciones para acampar, comer, botes, plantas eléctricas, neveras, e incluso sofisticada tecnología para acceso a internet.
En la operación, que contó con la colaboración del Ministerio Público y el Ministerio de Ambiente, se decomisaron siete antenas satelitales Starlink, tecnología que, según el Senafront, se presume era utilizada para facilitar actividades ilícitas en la región.
El Senafront denunció que este campamento es parte de las economías ilícitas que se lucran del sufrimiento de los migrantes, quienes son guiados por coyotes hasta este punto desde las costas del Caribe. Además, en estos sitios proliferan actividades delictivas como prostitución, venta de drogas, y extorsión, vinculadas a grupos criminales como el Clan del Golfo.
El director del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), Jorge Gobea, indicó que este tipo de actividades refleja el control que ejerce el Clan del Golfo en la selva fronteriza, donde imponen sus propios precios y reglas para los migrantes. Gobea recordó que hace aproximadamente un mes se localizaron y destruyeron 30 campamentos improvisados similares en otra zona indígena de Darién.
Uno de los lugareños defendió la actividad comercial en el campamento, afirmando que la información del Senafront es «exagerada» sobre una supuesta explotación a los migrantes.
Los migrantes que cruzan la jungla del Darién se enfrentan a peligros como asaltos, violaciones, animales salvajes y ríos crecidos. Al llegar a la provincia de Panamá, son atendidos en estaciones migratorias donde reciben atención sanitaria y alimentación, además de ser registrados con datos biométricos para detectar posibles criminales.
El Gobierno panameño ha implementado medidas para canalizar el flujo migratorio, incluyendo cercar trochas en la selva y poner en marcha un plan conjunto con EE.UU. para repatriar a los migrantes que crucen la selva.
El Senafront recordó que el único corredor humanitario autorizado para ingresar a Darién es el que conecta Cañas Blancas con Bajo Chiquito. El campamento clandestino descubierto se encontraba fuera de esta ruta, entre los ríos Tacartí y Membrillo, en el sector conocido como Dos Bocas.
Según el Ministerio de Seguridad Pública de Panamá, entre enero y agosto de 2023, cruzaron la selva del Darién 324.204 personas, mientras que en el mismo periodo de este año lo hicieron 236.621, lo que representa una disminución del 27 por ciento, equivalente a más de 85.000 personas.








