Washington, 31 de octubre.- Marco Rubio afirmó este sábado que el gobierno estadounidense no intervino en los preparativos de la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil, aunque señaló que Washington autorizó el ingreso del ex candidato presidencial brasileño cuando llegó a un punto de entrada al país.
“Ya disponía de un visado, y el presidente tomó la decisión de permitirle entrar en el país”, explicó el secretario de Estado en una rueda de prensa celebrada en Atlanta, Georgia, donde acogió a los ministros de Asuntos Exteriores del G20 para una reunión de dos días. No obstante, añadió que “el Gobierno de EEUU no participó directamente” en los preparativos que Bolsonaro llevó a cabo para abandonar su país.
La salida de Flávio Bolsonaro, ex candidato presidencial del Partido Liberal (PL), abrió interrogantes en Brasil sobre el recorrido que realizó antes de arribar a Estados Unidos. El senador ingresó a Argentina el 27 de octubre por el Puente Internacional Tancredo Neves, en Misiones, junto a su esposa y sus dos hijas.
A las 23:30 abordó un vuelo privado desde Puerto Iguazú hacia Guayaquil, Ecuador. Desde allí continuó viaje a Miami. La Dirección Nacional de Migraciones indicó que la familia Bolsonaro presentó documentación válida y que no registraba impedimentos legales para entrar al país.
El conflicto se originó en Brasil, donde el ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), había ordenado la entrega de los pasaportes de Bolsonaro y le había prohibido salir del territorio brasileño en una causa por presunto lavado de dinero. La Policía Federal de Brasil afirmó que no cuenta con un registro oficial de la salida del legislador.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, conocido como Itamaraty, convocó a la encargada de negocios de la embajada argentina en Brasilia, María Emilia Cortés, para solicitar información sobre una posible participación de funcionarios de Javier Milei en el traslado.
El encuentro tuvo lugar con João Marcelo Galvão de Queiroz, responsable del Departamento de Mercosur de la Cancillería brasileña. Fuentes diplomáticas brasileñas describieron la reunión como un procedimiento para recabar datos, sin carácter de reprimenda ni de protesta formal.
La Casa Rosada sostuvo que Bolsonaro ingresó al país sin alertas internacionales ni restricciones registradas en los sistemas migratorios argentinos. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, afirmó que esa fue la condición que permitió su entrada al territorio nacional.
La situación se produjo en un contexto de relaciones diplomáticas deterioradas entre Buenos Aires y Brasilia. Ambos países mantienen sus vínculos a nivel de encargados de negocios desde agosto, después de la salida de los embajadores Julio Bitelli, de Brasil, y Daniel Raimondi, de Argentina.
Tras su llegada a Miami, Bolsonaro reapareció en una transmisión por redes sociales. Afirmó que su salida de Brasil no respondió a una señal de debilidad y denunció una persecución política en su contra.








