Madrid, 30 de octubre.- Óscar Puente se ha reafirmado en su intención de no dimitir tras el accidente de trenes en Urda (Toledo) en el que han fallecido 69 personas, la segunda tragedia en la alta velocidad española en nueve meses. «Soy una persona muy pequeña para el proyecto político del que formo parte, que es muy importante, que es un proyecto de país. Si yo creyera que mi continuidad lo perjudica, habría dado un paso a un lado», ha afirmado el ministro de Transportes en una rueda de prensa convocada este viernes en Madrid.
Según el político socialista, cabeza de lista por Valladolid al Congreso en las elecciones del próximo 29 de noviembre, no le desea «a nadie» lo que está pasando y sabe «el calvario» al que va a estar «sometido en los próximos días, «los insultos, descalificaciones y prejuicios de culpabilidad» que se le van a atribuir en plena precampaña. A lo que ha agregado: «Lo fácil para mí es salir, pero ni va con mi carácter ni tampoco es lo que me ha pedido el presidente del Gobierno».
«Porque ésa es la otra posibilidad: que quien me pone al frente de esto considere que soy un problema o que es mejor para el proyecto de país que yo esté fuere del proyecto», ha continuado durante la rueda de presa Puente, quien posteriormente, en conversación informal con los periodistas, ha revelado que puso su cargo a disposición pero que Pedro Sánchez le respondió que sería «injusto» que se fuera. «Yo nunca voy a ser un problema», ha añadido dando a entender que hubiera acatado la orden de marcharse voluntariamente en el caso de que se le hubiera pedido hacerlo.
El titular de Transportes entiende que la ciudadanía exija explicaciones ante una tragedia de esta naturaleza y se pidan responsabilidades, pero ha insistiendo en que en este momento los indicios apuntan a un fallo en el centro de control de mando de Adif en la estación de Atocha como principal causa de que un AVE que circulaba a 160 km/h embistiera a un Iryo que estaba detenido por un problema técnico en Urda.
«Quiero dejar claro que no voy a utilizar a ningún trabajador como escudo ni a prejuzgar responsabilidades antes de que concluya esa investigación, pero tampoco voy a permitir que se confunda la exigencia de responsabilidades con la necesidad de encontrar rápidamente un culpable. Mi forma de asumir responsabilidades, la conocen ustedes bien, es dar la cara», ha subrayado Puente.
El argumento que ha dado el ministro para justificar su continuidad en el cargo es que no era su deber estar en el centro de mando el día del accidente, pero ahora sí es su deber «estar al mando». «No me voy a esconder detrás de nadie, entre otras cosas porque no tengo nada que esconder», ha añadido.
Además ha asegurado que siente un «dolor» y una «tristeza enorme» por las víctimas y sus familias, aunque sostiene que no puede dejar que este dolor lo paralice ni lo confunda: «Esa es mi forma de entender la responsabilidad».
Sobre si él hubiera reclamado la dimisión del ministro de Transportes tras dos accidentes ferroviarios en nueve meses con 115 muertos de estar en la oposición, Puente ha optado por no entrar en el terreno de la hipótesis, pero sí ha recordado lo que hizo el PSOE tras el accidente de Angrois, en el que murieron 80 personas: «No pedir la dimisión de Ana Pastor».
Asimismo, ha remarcado que, a diferencia de su predecesora en el cargo, que sólo compareció en la Comisión del ramo en el Congreso para dar explicaciones por el siniestro, él si ha dado «la cara», en referencia a la rueda de prensa de este viernes y las que dio tras la tragedia de Adamuz (Córdoba) en enero de este mismo año. «La gente decente no utiliza las vidas humanas», ha agregado.
Puente vuelve a enfundarse así el traje del gestor que da ruedas de prensa sin límite de tiempo -casi dos horas ha durado la de este viernes- y reivindica su decisión de continuar al frente de su responsabilidad y de trabajar en esto como lo ha hecho previamente en otras crisis: «Poniendo el máximo de mi empeño y de mi capacidad y ofreciendo a los españoles soluciones que conduzcan a recuperar la confianza».








