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Inicio ENTRETENIMIENTO Clásicos de terror para Halloween: películas que siguen inquietando al público

Clásicos de terror para Halloween: películas que siguen inquietando al público

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Redacción, 30 de octubre.- Para Halloween, The Wall Street Journal reunió las mejores películas estrenadas entre 1922 y 1979, con obras de Benjamin Christensen, Tod Browning, Carl Theodor Dreyer, George A. Romero y Masahiro Shinoda.

La lista incluye clásicos reconocidos y producciones menos conocidas que permiten recorrer la evolución del género a lo largo de varias décadas.

Desde las supersticiones y los relatos de brujería del cine mudo hasta las historias de muertos vivientes y las leyendas sobrenaturales de Japón, los títulos reflejan las distintas maneras en que el terror logró inquietar al público y dejar su huella en la historia del cine.

“Häxan”, dirigida por Benjamin Christensen en 1922, es presentada como una obra difícil de encasillar. El director danés investigó durante años las acusaciones de brujería en las sociedades occidentales de comienzos de la Edad Moderna antes de escribir el guion.

La película se interesa por las razones que llevaban a acusar a vecinos de actos atribuidos a la brujería y por los castigos que podían sufrir esas personas, entre ellos la tortura y la muerte. Christensen quería despertar el interés académico por el asunto, aunque no encontró investigadores dispuestos a desarrollar el libreto cinematográfico.

El realizador, nacido en 1879, tuvo ocupaciones diversas antes y durante su carrera audiovisual. Fue estudiante de medicina, cantante de ópera, intérprete teatral, importador de champán y actor de cine. Más tarde dirigió a Lon Chaney en “Mockery” (1927), una producción de MGM.

La selección también recupera la etapa muda de Tod Browning, quien trabajó en carnavales y vodevil —un espectáculo de variedades que combinaba música, humor, baile y números escénicos— antes de llegar al cine.

Esa experiencia se reflejó en historias ambientadas fuera de la vida convencional, un rasgo que luego apareció cuando dirigió en “Freaks” (1932), filme que, según el texto, “prácticamente puso fin a su carrera”.

En “El místico” (1925) y “El desconocido” (1927), Browning mejoró su forma de hacer cine mudo. Las dos películas fueron restauradas para recuperar su imagen y se publicaron juntas en una colección llamada “Tod Browning’s Sideshow Shockers”, que también incluye una versión restaurada de “Freaks”.

Aunque suele ser recordado por su versión de “Drácula” (1931), sus primeras producciones demostraron que su capacidad para generar inquietud ya estaba presente durante la etapa del cine mudo. Ambas producciones conservan escenas de una intensidad perturbadora que las convierte en opciones ideales para recuperar durante Halloween.

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