Montreal, 30 de octubre. – (EFE).- Tras las declaraciones de respaldo de este jueves de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del presidente del Consejo Europeo, António Costa, Canadá no desiste de conseguir la condición de «miembro asociado» de la Unión Europea (UE), según declaró el primer ministro canadiense, Mark Carney.
Primero Von der Leyen, luego Costa y finalmente el primer ministro canadiense, Mark Carney, defendieron este jueves públicamente esa idea, horas antes de que concluya la cumbre bilateral y a pesar de la oposición de Alemania y Francia a esa denominación.
«Estamos en el proceso de forjar una nueva alianza, una alianza para el futuro, con Canadá como miembro asociado», afirmó Carney antes de participar en Montreal en una mesa redonda con empresarios canadienses y europeos.
Von der Leyen fue aún más explícita al señalar que Canadá no puede convertirse en miembro de pleno derecho de la UE por razones geográficas, pero que ambas partes quieren llevar la relación «al nivel más alto posible».
«Por eso estamos discutiendo la idea de que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea», declaró.
Costa respaldó la propuesta de Von der Leyen, aunque dejó abierta la posibilidad de que finalmente se utilice otra denominación.
«La presidenta von der Leyen ha planteado incluso la audaz idea de convertir a Canadá en miembro asociado de la Unión Europea. Comparto su ambición», afirmó.
Sin embargo, el término «miembro asociado», que no existe en el entramado de la UE, continúa siendo uno de los puntos de fricción en las negociaciones entre los Veintisiete para cerrar la declaración conjunta de la cumbre, que, según fuentes conocedoras de las conversaciones consultadas por EFE, consta de 46 puntos.
Las fuentes explicaron que Alemania se opone a que la denominación sea utilizada para Canadá porque considera que el concepto de miembro asociado debería reservarse para Ucrania, mientras que Francia rechaza incorporarla porque considera que Von der Leyen lanzó la propuesta sin consultar previamente con los Estados miembros, señalaron las fuentes.
Más allá de la discrepancia «terminológica», una de las fuentes subrayó que «lo fundamental es la elevación sustantiva de la relación que sale de la cumbre, los proyectos —muchos de ellos ya realidades— para concretarla y la comunidad de valores».







