Bilbao, 31 de octubre.- Dos dependientas, aupadas a un escalera metálica, apuraban a las 17.50 horas de hoy la colocación de unos papeles de estrazo en el escaparate de su franquicia cuando en la plaza Elíptica de Bilbao se concentraban los primeros simpatizantes de Jardun. La protesta por el encarcelamiento de los presuntos terroristas Aratz Bilbao y Malen Grünig junto a las convocatorias del colectivo Blocus habían convertido la Gran Vía de Bilbao extendido el miedo con el recuerdo cercano de los graves altercados del pasado lunes 26 de octubre. Pasadas las 18.20 horas, un millar de simpatizantes arrancaron sus protestas contra las dos detenciones y con sus gritos recuperaron la exigencia de una «amnistía» para todos los presos de ETA.
Durante casi una hora, los congregados en la protesta de Jardun tomaron el tramo de la Gran Vía que une la plaza Elíptica con el Teatro Arriaga. Una manifestación finalizada con un acto político autorizada por la Ertzaintza que a través del consejero de Seguridad Bingen Zupiria había advertido a los convocantes de actos públicos de la posibilidad de que fueran utilizados para reproducir los altercados de Deusto que han conmocionado a la sociedad vasca. La manifestación discurrió con gritos continuos exigiendo la puesta en libertad de Bilbao y de Grünig, encarcelados por la Audiencia Nacional a partir de las pruebas presentadas por la Ertzaintza.
Una investigación que los simpatizantes de Jardun -una organización alegal abertzale- consideran un «montaje policial y mediático» pese a que los dos detenidos poseían documentación sobre policías y guardias civiles y la presunta localización de un zulo de ETA. Los manifestantes, sin embargo, vinculan las detenciones con la «represión» de su militancia política que cuestiona la estrategia de la izquierda abertzale liderada por Arnaldo Otegi a través de la coalición EH Bildu.
«Presoak kalera; amnistia osoa» (Los presos a la calle; amnistía para todos) se han repetido por las calles de Bilbao. La exigencia de la amnistía para todos los presos de ETA -cuya excarcelación se está produciendo por los beneficios penitenciarios concedidos por el Gobierno vasco- y la apelación continua a los «trabajadores» vascos singulariza a esta escisión de la izquierda abertzale. Pero su protagonismo político y social cabalga en la participación de simpatizantes de Jardun-Jarki-Aske (las tres siglas de este conglomerado abertzale) en graves altercados y enfrentamientos con la Ertzaintza. Los convocantes de la marcha de hoy han culpado a la Policía vasca de haberles implicado en la batalla campal que se produjo el 12 de octubre en Vitoria, en las agresiones a seguidores de ‘La Roja’ durante la final del Mundial en Bilbao y en los incidentes del pasado lunes en Deusto cuando se incendiaron 38 contenedores, una moto policial y cinco turismos.
‘Borroka da, bide bakarra’ (La lucha es el único camino) han coreado al unísono los manifestantes en otro eslogan clásico de la izquierda abertzale previo a su legalización con Sortu y la creación de la coalición EH Bildu. Un giro táctico liderado por ex dirigentes de Herri Batasuna que ha permitido a EH Bildu aumentar su respaldo electoral y multiplicar su protagonismo político en Euskadi y en el resto de España.
Tras el acto político con el que se ha cerrado la protesta, los manifestantes se han disgregado sin incidentes. Además, el colectivo Blocus ha eliminado la comunación de su protesta anunciada hoy en Bilbao. La Policía Nacional detuvo ayer viernes a un joven de 20 años como administrador de las cuentas de las redes sociales desde las que presuntamente se han realizado las convocotarias en la capital vizcaína. El detenido se encuentra en libertad con cargos tras comparecer ante el juez.
La protesta contra las detenciones de los presuntos terroristas Aratz Bilbao y Malen Grünig recorre una ‘milla comercial’ de la capital vizcaína parapetada después de los altercados en Deusto.








