Bunia (República Democrática del Congo), 30 Mayo.- El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, llegó este sábado a la ciudad de Bunia, en la provincia oriental de Ituri, uno de los principales focos del actual brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), con el objetivo de supervisar la respuesta sanitaria y coordinar acciones con las autoridades locales.
Según informó la oficina de la OMS en África a través de la red social X, la visita forma parte de una misión de alto nivel destinada a evaluar sobre el terreno la situación epidemiológica y reforzar el apoyo internacional en una región marcada también por la violencia armada.
Durante su estancia, Tedros tiene previsto visitar instalaciones sanitarias, reunirse con autoridades provinciales y mantener encuentros con equipos humanitarios desplegados en la zona. El responsable de la OMS ya había estado el viernes en Kinsasa, donde sostuvo conversaciones con la primera ministra congoleña, Judith Suminwa, y con representantes del sistema de Naciones Unidas en el país.
“Estamos aquí para dialogar con la comunidad, comprender cómo se está llevando a cabo la respuesta e identificar las dificultades para poder ofrecer nuestro apoyo”, declaró Tedros ante los medios durante su visita.
Un brote en una región marcada por el conflicto
El actual brote de ébola en Ituri se desarrolla en un contexto de inestabilidad crónica, con enfrentamientos entre el Ejército congoleño y distintos grupos rebeldes que dificultan el acceso de los equipos sanitarios a las zonas afectadas.
Ante esta situación, el director general de la OMS hizo un llamamiento a un alto el fuego temporal que permita facilitar las labores de contención del virus, la atención médica de los pacientes y el despliegue de personal humanitario.
Una epidemia con cifras aún inciertas
La Agencia de Salud Pública de la Unión Africana estimó esta semana en 246 las muertes sospechosas entre más de un millar de casos registrados en la RDC, aunque las autoridades sanitarias advierten de que las cifras podrían estar subestimadas debido a las limitaciones en la capacidad de diagnóstico en el terreno.
El brote corresponde a la cepa Bundibugyo del virus del ébola, que presenta una tasa de letalidad estimada entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe actualmente una vacuna o tratamiento específico aprobado, según la OMS.
Las autoridades sanitarias consideran que el riesgo de propagación es alto a nivel regional en África subsahariana, aunque bajo a escala global. No obstante, la organización advierte de que la magnitud real del brote podría ser mayor de lo registrado hasta el momento.
Este es el decimoséptimo brote de ébola declarado en la República Democrática del Congo desde la identificación del virus en 1976. En las últimas cinco décadas, la enfermedad ha causado más de 15.000 muertes en África.








