NEWMARKET, Ontario, Canadá, 29 Mayo.- Un hombre canadiense acusado de vender sustancias letales a través de internet a personas que posteriormente las habrían utilizado para quitarse la vida se declaró culpable este viernes de los cargos de ayudar o aconsejar al suicidio, en un caso que ha generado repercusión internacional.
Kenneth Law compareció en un tribunal de Newmarket, en la provincia de Ontario, donde, vestido con un blazer oscuro y camisa blanca, formalizó su declaración de culpabilidad. La sentencia está prevista para el mes de septiembre.
Como parte del acuerdo alcanzado con la fiscalía, las autoridades retirarán 14 cargos de asesinato que pesaban inicialmente contra el acusado, en un caso que sigue siendo uno de los más complejos y sensibles investigados en Canadá en los últimos años.
Según las investigaciones policiales, Law habría utilizado múltiples plataformas en internet para promocionar y vender nitrito de sodio, una sustancia empleada habitualmente en la industria alimentaria, pero que puede resultar mortal si se ingiere en determinadas cantidades.
Las autoridades canadienses y de otros países han vinculado el caso con más de 100 muertes en todo el mundo, muchas de ellas aún bajo investigación. En Canadá, los cargos se centran en 14 fallecimientos registrados en Ontario, correspondientes a víctimas de entre 16 y 36 años.
La policía también sostiene que el acusado habría enviado al menos 1.200 paquetes a más de 40 países, de los cuales alrededor de 160 habrían tenido como destino territorio canadiense. Law permanece bajo custodia desde su detención en mayo de 2023 en Mississauga.
Las investigaciones han traspasado fronteras, con pesquisas abiertas o revisadas en países como Reino Unido, Estados Unidos, Italia, Australia y Nueva Zelanda, aunque en algunos casos no se han presentado cargos debido a limitaciones jurisdiccionales.
En una comunicación dirigida a familiares de las víctimas, las autoridades reconocieron la complejidad del proceso y la dificultad de alcanzar una resolución plenamente satisfactoria.
“En ningún tribunal, ningún resultado puede eliminar el dolor que han sufrido las víctimas y sus familias”, señalaron los fiscales en una carta.
El caso ha reavivado el debate sobre la regulación del comercio de sustancias peligrosas en línea y los vacíos legales en la supervisión de plataformas digitales.
Familiares de las víctimas han solicitado una investigación pública independiente para esclarecer cómo se permitió la distribución internacional de estos productos durante años sin una intervención más temprana de las autoridades.
En Canadá, el delito de ayudar al suicidio puede conllevar penas de hasta 14 años de prisión, mientras que el asesinato en primer grado implica cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional durante al menos 25 años.








