Kinshasa, 29 de mayo de 2026.- El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha visitado la capital de la República Democrática del Congo para evaluar sobre el terreno la respuesta al brote de un raro tipo de ébola, en una región marcada por la violencia armada, la falta de suministros médicos y la desconfianza de la población hacia las autoridades sanitarias.
Durante su visita, Tedros advirtió que la comunidad internacional no puede gestionar la crisis “desde oficinas lejanas”, subrayando la necesidad de reforzar la cooperación con las comunidades locales para contener la propagación del virus.
El brote afecta principalmente a la provincia de Ituri, en el noreste del país, donde los equipos médicos enfrentan graves carencias de equipos de protección, e incluso han tenido que utilizar material sanitario caducado para atender a los pacientes.
Según datos de la OMS, se han registrado más de 1.000 casos sospechosos y al menos 238 muertes, en lo que se considera un brote del virus Bundibugyo, una variante del ébola sin tratamiento ni vacuna aprobados.
La situación sanitaria se ve agravada por la actividad de grupos armados como las Allied Democratic Forces, así como otras milicias que operan en la región, lo que ha dificultado el acceso de la ayuda humanitaria y ha provocado ataques contra centros de salud.
Además, el conflicto con el grupo rebelde M23 Movement en provincias vecinas como Kivu del Norte y Kivu del Sur ha intensificado la crisis humanitaria, con millones de desplazados internos y ciudades clave bajo control insurgente.
La comunidad internacional ha reaccionado con nuevos compromisos de ayuda. La Unión Europea ha enviado suministros médicos a la zona, mientras que Estados Unidos ha anunciado una ampliación de su asistencia financiera para reforzar la respuesta sanitaria, que ya supera los 112 millones de dólares.
Sin embargo, las condiciones de inseguridad han obligado incluso a cerrar infraestructuras clave como el aeropuerto de Goma, dificultando la llegada de ayuda humanitaria a las zonas más afectadas.
Tedros también ha pedido evitar restricciones de viaje excesivas, argumentando que la gestión de riesgos sanitarios debe basarse en controles adecuados y no en prohibiciones generales que puedan obstaculizar la respuesta internacional.
El brote de ébola en el este del Congo se suma a una de las peores crisis humanitarias del mundo, con más de siete millones de personas desplazadas y una situación de inseguridad crónica que complica cualquier esfuerzo sostenido de contención del virus.








