San Juan, 12 de abril de 2026.- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que Estados Unidos no tiene ninguna justificación para lanzar un ataque militar contra la isla, y advirtió que, de producirse una agresión, el país responderá con firmeza para defender su soberanía.

Durante una entrevista en el programa Meet the Press, el mandatario sostuvo que una eventual invasión sería costosa y pondría en riesgo la seguridad regional, al tiempo que rechazó cualquier intento de Washington de deponer al gobierno cubano mediante acciones militares o encubiertas.

Díaz-Canel aseguró que, si Cuba es atacada, habrá resistencia. “Los cubanos se defenderán, incluso si tienen que morir”, afirmó, subrayando la disposición del país a enfrentar cualquier escenario de confrontación.

Las declaraciones se producen en medio de un clima de alta tensión entre Cuba y Estados Unidos, pese a que ambas partes han reconocido la existencia de contactos diplomáticos recientes, sin que se hayan revelado detalles concretos sobre posibles avances.

El presidente cubano acusó a la administración de Donald Trump de mantener una política hostil hacia la isla, y afirmó que Washington no tiene autoridad moral para exigir cambios políticos internos. En ese sentido, reiteró que Cuba está abierta al diálogo, pero sin condiciones ni imposiciones externas, y sin interferencias en su sistema político.

En paralelo, el país enfrenta una grave crisis energética, agravada por la escasez de combustible. El gobierno cubano atribuye esta situación a las sanciones estadounidenses y a la interrupción del suministro de petróleo desde Venezuela, tras la captura del presidente Nicolás Maduro a comienzos de año.

La falta de energía ha impactado sectores clave como el transporte, la salud y la producción, en una economía que apenas cubre cerca del 40% de su demanda interna de combustible. En este contexto, recientes envíos de petróleo desde Rusia han ofrecido un alivio temporal.

Por su parte, Trump ha endurecido su retórica contra La Habana, calificando al gobierno cubano como “corrupto” y asegurando que la isla enfrenta un colapso estructural.

Díaz-Canel señaló que su gobierno interpreta estas declaraciones como una advertencia directa, y afirmó que las autoridades cubanas están centradas en proteger al país, defender su modelo político y garantizar la seguridad de la población en medio de un escenario internacional cada vez más tenso.

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