Ciudad del Vaticano, 5 de abril. El papa León XIV celebró este domingo su primera misa de Pascua como pontífice con un firme llamado a la paz mundial, instando a deponer las armas y priorizar el diálogo frente a los conflictos, en una ceremonia marcada por algunos cambios respecto a la tradición reciente.
Desde la logia central de la Basílica de San Pedro, durante la bendición Urbi et Orbi, el pontífice evitó enumerar explícitamente las crisis internacionales, rompiendo con una práctica habitual en este mensaje dirigido “a la ciudad y al mundo”. En su lugar, centró su discurso en una reflexión más general sobre la violencia, el odio y la indiferencia global.
“Que quienes tienen armas las depongan. Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz. No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo”, imploró el papa ante miles de fieles.
Un mensaje de esperanza en medio de la guerra
En su homilía, León XIV subrayó el significado de la Pascua como símbolo de esperanza y renovación, en referencia a la resurrección de Jesucristo. Sin embargo, también advirtió sobre la creciente indiferencia ante el sufrimiento humano en conflictos actuales.
Sin mencionar directamente escenarios como la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán o la ofensiva rusa en Ucrania, el pontífice lamentó la falta de sensibilidad “ante la muerte de miles de personas” y las consecuencias sociales y económicas derivadas de los conflictos.
El papa citó además a su predecesor, Francisco, quien en su última aparición pública durante la Pascua anterior denunció la “sed de muerte” presente en el mundo actual.
Cambios en las tradiciones del Vaticano
La celebración reunió a cerca de 50.000 personas en la plaza de San Pedro, decorada con flores primaverales en un entorno simbólico que reforzaba el mensaje de renovación.
Entre los gestos destacados del nuevo pontífice, se incluyó el saludo en diez idiomas —recuperando una práctica que había sido reducida en años anteriores— y un recorrido en papamóvil entre los fieles por la Via della Conciliazione.
Durante la Semana Santa, León XIV también reintrodujo algunas tradiciones, como el lavado de pies exclusivamente a sacerdotes el Jueves Santo, en contraste con el enfoque más inclusivo de su antecesor, que extendía este gesto a presos, mujeres y personas de otras religiones.
Asimismo, el papa se convirtió en el primero en décadas en cargar personalmente la cruz durante todas las estaciones del Vía Crucis del Viernes Santo.
Celebraciones marcadas por la tensión internacional
Mientras tanto, las celebraciones de Pascua en Tierra Santa se vieron limitadas por restricciones de seguridad impuestas por Israel en medio del conflicto en la región, reduciendo significativamente la participación de fieles en lugares emblemáticos como la Iglesia del Santo Sepulcro.
En Irán, pese a los ataques aéreos y la tensión bélica, la comunidad cristiana armenia mantuvo sus celebraciones pascuales en Teherán, en un intento por preservar la normalidad en medio del conflicto.
El papa anunció además una vigilia de oración por la paz el próximo 11 de abril, reiterando su llamado a abandonar “todo deseo de conflicto, dominación y poder” en favor de un mundo reconciliado mediante el diálogo.
Con este mensaje, León XIV marca el tono de su pontificado en uno de los momentos más delicados del escenario internacional, apostando por la diplomacia, la fe y la reconciliación como vías para superar la crisis global.





