Ottawa, 21 Agosto.- Canadá y Estados Unidos intensifican este viernes las negociaciones para alcanzar un acuerdo comercial antes de la medianoche, cuando está previsto que entren en vigor nuevos aranceles estadounidenses sobre productos canadienses por un valor cercano a 30.000 millones de dólares.
El Gobierno canadiense busca cerrar un pacto que permita reducir algunas de las tarifas impuestas por la Administración de Donald Trump, mientras Washington exige concesiones en distintos sectores de la economía canadiense.
Según fuentes conocedoras de las conversaciones, uno de los principales puntos del posible acuerdo sería reducir del 50 % al 25 % los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio canadienses, aunque la medida estaría acompañada de un sistema de cuotas que limitaría el volumen de productos beneficiados por la reducción.
Las negociaciones también contemplan cambios en el sistema canadiense de licencias de importación de productos lácteos, una modificación que podría facilitar la entrada de una mayor cantidad de productos estadounidenses al mercado canadiense.
Canadá busca evitar una nueva escalada comercial
El ministro de Comercio entre Canadá y Estados Unidos, Dominic LeBlanc, y la principal negociadora canadiense, Janice Charette, tienen previsto reunirse este viernes con funcionarios estadounidenses en Washington, incluido el equipo de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
Las conversaciones se prolongaron hasta altas horas de la noche del jueves, después de que el Gobierno de Trump concediera tres días adicionales para intentar alcanzar un acuerdo.
Uno de los puntos que ha cobrado especial relevancia es el acceso de productos estadounidenses al mercado canadiense. El primer ministro Mark Carney pidió a las provincias que vuelvan a permitir la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses, una medida que podría formar parte de las concesiones ofrecidas por Canadá.
El primer ministro de Terranova y Labrador, Tony Wakeham, aseguró que los primeros ministros provinciales respaldaban la medida, mientras que la primera ministra de Quebec, Christine Fréchette, afirmó que su provincia restablecería la venta de alcohol estadounidense si el acuerdo resulta positivo para Quebec.
En Manitoba, el primer ministro Wab Kinew pidió a los consumidores continuar priorizando los productos canadienses.
Poilievre rechaza aceptar aranceles del 25 %
La negociación también genera críticas dentro de Canadá. El líder conservador Pierre Poilievre afirmó este viernes que el Gobierno de Carney no debería aceptar un acuerdo que mantenga un arancel estadounidense del 25 % sobre el acero y el aluminio canadienses.
Poilievre advirtió que unos aranceles unilaterales podrían contribuir a la desindustrialización de la economía canadiense y calificó como negativo cualquier acuerdo que obligue a sectores estratégicos del país a continuar pagando esas tarifas.
El líder conservador sostuvo que Canadá debería aspirar a un acuerdo basado en el libre comercio y la competencia abierta en Norteamérica.
La incertidumbre golpea a las empresas canadienses
Mientras las negociaciones avanzan, empresas de distintos sectores aseguran que la incertidumbre generada por la guerra comercial ya está provocando consecuencias.
Fabricantes canadienses que dependen del comercio transfronterizo enfrentan dificultades para mantener sus pedidos debido a la posibilidad de que las mercancías queden retenidas en la frontera o sufran nuevos costos arancelarios.
El sector manufacturero también afronta aumentos en los precios de componentes y materias primas, incluidos productos de acero y madera.
Empresarios advierten que el problema no se limita al impacto directo de los aranceles, sino a la incertidumbre sobre las reglas comerciales, que dificulta la planificación de pedidos, inversiones y contratación de trabajadores.
La fecha límite de medianoche mantiene la presión sobre Ottawa y Washington para alcanzar un acuerdo que evite una nueva escalada de la disputa comercial entre los dos principales socios económicos de Norteamérica.








