La Habana, 22 Marzo.- Cuba sufrió este sábado un nuevo apagón nacional tras la desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a las 18:38 hora local, el segundo en menos de una semana y el séptimo en el último año y medio, en un contexto de profunda crisis energética.
El Ministerio de Energía y Minas informó que ya se han activado los protocolos de restablecimiento, aunque por el momento no se han precisado las causas del colapso eléctrico, algo que ha generado incertidumbre entre la población.
El país atraviesa una situación crítica desde mediados de 2024, agravada en los últimos meses por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, lo que ha reducido drásticamente la disponibilidad de combustible. Esta escasez ha llevado a cortes eléctricos prolongados: en La Habana, los apagones alcanzan hasta 15 horas diarias, mientras que en otras regiones se han registrado interrupciones de hasta dos días consecutivos.
En las últimas semanas, la situación se ha deteriorado aún más, con dos apagones nacionales y un corte masivo que dejó sin electricidad a dos tercios de la isla. Antes del colapso de este sábado, las autoridades ya preveían que hasta un 60 % del país quedaría sin suministro durante las horas de mayor demanda.
El restablecimiento del sistema eléctrico es un proceso complejo que puede tardar días. Requiere activar primero fuentes de generación rápida —como plantas solares, hidroeléctricas o motores de generación— para luego reactivar las centrales termoeléctricas, que constituyen el pilar del sistema energético cubano. Sin embargo, la falta de diésel y fueloil complica gravemente esta tarea.
Actualmente, diez de las 16 unidades termoeléctricas del país están fuera de servicio por averías o mantenimiento, reflejo del deterioro estructural del sistema, afectado por décadas de falta de inversión. Además, la generación distribuida —basada en motores que funcionan con combustibles fósiles— se encuentra prácticamente paralizada desde enero.
Expertos estiman que Cuba necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para modernizar su red eléctrica. Mientras tanto, la crisis energética continúa impactando la economía, que se ha contraído más de un 15 % desde 2020, y alimentando el descontento social, como se evidenció en protestas recientes y en las manifestaciones históricas del 11 de julio de 2021.








