Doug Ford llama a boicotear los vehículos eléctricos chinos y eleva la tensión con el Gobierno federal

EEUU Y CANADA

Toronto, 22 ene.- El primer ministro de Ontario, Doug Ford, intensificó este miércoles su enfrentamiento con el Gobierno federal al llamar oficialmente a los canadienses a boicotear los vehículos eléctricos fabricados en China, en rechazo al acuerdo impulsado por Ottawa que permite la entrada de hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos a Canadá con aranceles reducidos. Se trata del lenguaje más duro utilizado hasta ahora por Ford, en medio del creciente choque político con el primer ministro Mark Carney.

Durante una intervención en Queen’s Park, Ford aseguró que el acuerdo federal supone una amenaza directa para los trabajadores automotrices de Ontario y para el emergente sector de fabricación de vehículos eléctricos en Canadá, al abrir el mercado nacional a fabricantes chinos sin exigir inversiones equivalentes en el país.

“Eso es exactamente lo que digo: boicoteen los vehículos eléctricos chinos. Apoyen a las empresas que fabrican vehículos aquí”, afirmó Ford, quien hasta ahora había criticado duramente el pacto, pero sin pedir explícitamente a los consumidores que rechazaran estos productos.

El primer ministro provincial defendió un enfoque de “Equipo Canadá”, instando a respaldar a fabricantes con presencia productiva en el país. “Tenemos que mantenernos unidos. Toyota, Stellantis, GM y otros producen cientos de miles de vehículos aquí. Apoyen a las empresas que nos apoyan. Si las respaldamos, se quedarán en Ontario”, sostuvo.

El acuerdo reduce los aranceles a los vehículos eléctricos chinos del 100 % al 6,1 %, a cambio de que China rebaje los gravámenes sobre productos agrícolas canadienses. Para Ford, esta concesión otorga una ventaja injusta a fabricantes chinos, permitiéndoles acceder al mercado canadiense sin compromisos claros de inversión ni creación de empleo local.

Desde la industria, Flavio Volpe, presidente de la Asociación de Fabricantes de Piezas de Automoción, advirtió que el objetivo original de los aranceles era dar tiempo a que maduraran las inversiones canadienses en vehículos eléctricos. “Esta concesión pone al mercado interno en una posición mucho más frágil”, afirmó, subrayando que 50.000 vehículos equivalen a un turno completo en una planta automotriz, con un impacto potencial de miles de empleos directos e indirectos.

Por su parte, el Gobierno federal ha defendido el acuerdo como una oportunidad para atraer inversión china y producir vehículos eléctricos más asequibles en Canadá. Sin embargo, Lana Payne, presidenta nacional de Unifor, puso en duda esa promesa. “Dada la enorme sobrecapacidad de producción de China, hay pocas razones para que esas empresas establezcan operaciones reales y significativas aquí”, señaló, advirtiendo que, incluso si llegara inversión, la cadena de suministro seguiría concentrada en China, con salarios bajos y fuertes subsidios estatales.

La polémica se ha visto agravada por las preocupaciones de seguridad nacional expresadas por Ford, quien comparó los vehículos eléctricos chinos con un posible “Huawei 2.0”, al sugerir que podrían funcionar como “vehículos espía” capaces de recopilar datos de los usuarios. Asimismo, reprochó a Carney no haberlo consultado antes de cerrar el acuerdo durante su reciente viaje a China.

Ford aseguró que su llamado al boicot busca enviar un mensaje claro tanto a Ottawa como a Beijing: “Compren productos canadienses y norteamericanos. Apoyen a nuestros trabajadores”. La disputa subraya la creciente presión política y económica sobre el sector automotriz canadiense, en un contexto marcado también por tensiones comerciales externas y la competencia global en la transición hacia la movilidad eléctrica.

- Publicidad-spot_img

Articulos recientes

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

Ultimas Noticias