Ciudad de Guatemala, 19 enero.- El más reciente ataque armado en Ciudad de Guatemala, registrado la madrugada de este lunes, evidenció la capacidad de respuesta de las pandillas criminales frente a las acciones del Estado. Un grupo de presuntos integrantes de estructuras delictivas abrió fuego contra agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) en la zona 3 de la capital, según informó el medio local Noticias Del Atlántico.
El enfrentamiento ocurrió en la avenida Cementerio y 15 calle, donde los uniformados repelieron el ataque. Tras una persecución, los agresores abandonaron un vehículo con varios fusiles de asalto en la 19 calle y avenida Elena, también en la zona 3, antes de huir del lugar.
Este hecho se suma a una cadena de al menos trece ataques armados coordinados contra las fuerzas de seguridad en distintos puntos de Guatemala y áreas cercanas. Las autoridades atribuyen las agresiones a miembros de las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha, que intensificaron sus represalias tras la intervención estatal en varias cárceles donde se habían producido motines y el secuestro de personal penitenciario.
La ola de violencia dejó al menos ocho policías muertos, seis de ellos en los últimos días, lo que llevó al Ejecutivo a decretar tres días de luto nacional. Entre las víctimas se encuentra la agente Claudia Muñoz Ramos, quien deja a dos niños en orfandad, según confirmaron cuerpos de socorro y organizaciones voluntarias.
Estado de sitio y Ejército en las calles
Ante la crisis de seguridad, el presidente Bernardo Arévalo decretó el pasado 18 de enero un estado de sitio nacional por 30 días, medida que faculta al Ejecutivo a restringir derechos constitucionales y desplegar al Ejército junto a la Policía para restablecer el orden.
El mandatario aseguró que la vida cotidiana y el funcionamiento de las instituciones públicas y privadas continuarán con normalidad, con la excepción de una suspensión temporal de clases por una jornada como medida preventiva.
El origen de la actual escalada de violencia se remonta a los motines simultáneos en los centros penitenciarios de Fraijanes 2, el Preventivo de la zona 18 y Renovación 1, donde más de cuarenta guardias del Sistema Penitenciario fueron tomados como rehenes. Los reclusos exigían la restitución de privilegios eliminados, lo que desencadenó operativos de seguridad para retomar el control y liberar al personal secuestrado.
Como represalia, las pandillas ejecutaron una serie de ataques armados coordinados en la capital y municipios aledaños, provocando la muerte de agentes y el refuerzo inmediato de la seguridad.
Detenciones y ofensiva estatal
En el marco del estado de sitio, la Policía Nacional Civil informó la detención de 17 presuntos pandilleros, el rescate de rehenes y la recuperación del control en varios centros penitenciarios. “Los operativos estratégicos en defensa de la población reportan la captura de 17 terroristas, rescate de rehenes y control en cárceles”, señaló la institución en la red social X.
La Ley de Orden Público permite a las autoridades limitar derechos como la libertad de locomoción, reunión y manifestación, así como realizar detenciones sin orden judicial cuando exista riesgo para el orden público.
En una cadena nacional, el Gobierno subrayó que la prioridad es la protección y seguridad de los ciudadanos y reiteró que no habrá negociaciones con estructuras criminales. El Ejecutivo atribuyó la violencia a la reacción de las maras frente al endurecimiento de las políticas estatales para recuperar el control de las prisiones y combatir la corrupción interna.
Mientras continúan los patrullajes, bloqueos y operativos militares, la situación en Guatemala sigue siendo tensa. Las autoridades insistieron en que la ofensiva estatal se mantendrá hasta neutralizar la amenaza de las pandillas y restablecer el control total tanto en las calles como en los centros penitenciarios.





