KIEV, Ucrania, 1 enero.— Un ataque con drones ucranianos mató al menos a 24 personas y dejó más de 50 heridos, muchos de ellos de gravedad, durante las celebraciones de Año Nuevo en una aldea ocupada por Rusia en la región de Jersón, informaron este jueves autoridades rusas, en un nuevo episodio que vuelve a tensionar el conflicto pese a los avances diplomáticos anunciados por ambas partes en las últimas semanas.
Según el gobernador impuesto por el Kremlin en la región, Vladimir Saldo, tres aviones no tripulados impactaron contra un café y un hotel en la localidad turística de Khorly, situada en la costa del mar Negro. De acuerdo con su versión, uno de los drones transportaba una mezcla incendiaria, lo que provocó un incendio de grandes proporciones en los edificios alcanzados. El ataque se produjo menos de dos horas después de la medianoche, cuando numerosos civiles celebraban la llegada de 2026.
Hasta el momento, las autoridades ucranianas no han comentado oficialmente el presunto ataque, y el incidente no ha podido ser verificado de manera independiente por organismos internacionales ni por la prensa occidental.
Funcionarios rusos condenaron con dureza el operativo. La presidenta del Consejo de la Federación, Valentina Matviyenko, aseguró que el ataque “refuerza la determinación de Moscú” para alcanzar los objetivos de la ofensiva militar iniciada hace casi cuatro años. “Este tipo de acciones demuestran una vez más la validez de nuestras demandas iniciales”, afirmó.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión, luego de que Moscú acusara a Kiev de haber lanzado recientemente un ataque con drones de largo alcance contra una de las residencias oficiales del presidente Vladímir Putin, en el noroeste de Rusia. Ucrania rechazó esas acusaciones y las calificó de “mentira”.
El Ministerio de Defensa ruso sostuvo este jueves que especialistas accedieron al sistema de navegación de uno de los drones utilizados en el ataque de Jersón y que los datos indicarían que la residencia de Putin era su destino final. No obstante, el ministerio no presentó pruebas y afirmó que los datos serán compartidos con Estados Unidos a través de canales oficiales.
Un día antes, Defensa rusa difundió un video nocturno que mostraría un dron derribado supuestamente vinculado al ataque. En las imágenes aparece un hombre con uniforme de camuflaje junto a un aparato dañado en la nieve, aunque no se especificó la ubicación ni la fecha, y el material tampoco pudo ser verificado de forma independiente.
Desde Kiev, se considera que estas acusaciones forman parte de un intento de Moscú por sabotear las negociaciones de paz, que se han intensificado recientemente con mediación internacional. En su discurso de Año Nuevo, el presidente Volodymyr Zelenskyy afirmó que un acuerdo de paz está “completado en un 90 %”, aunque advirtió que el 10 % restante —que incluiría demandas territoriales clave— será decisivo para el futuro de Ucrania, Europa y la estabilidad regional.
En paralelo, el enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump, Steve Witkoff, informó que mantuvo junto al secretario de Estado Marco Rubio y al asesor Jared Kushner una “llamada productiva” con asesores de seguridad nacional de Reino Unido, Francia, Alemania y Ucrania. Según Witkoff, las conversaciones se centraron en garantías de seguridad, mecanismos de desescalada y pasos prácticos para avanzar hacia el fin del conflicto.
El negociador principal ucraniano, Rustem Umerov, confirmó que representantes europeos y ucranianos se reunirán este sábado, mientras que Zelenskyy tiene previstas reuniones con líderes europeos la próxima semana.
En el ámbito internacional, Ucrania también ha solicitado a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que actúe frente a presuntos ataques rusos contra infraestructuras eléctricas críticas para la seguridad nuclear. La AIEA confirmó haber recibido una Nota Verbal de Kiev en la que se denuncia que un ataque ruso del 23 de diciembre provocó la pérdida de conexiones eléctricas externas en varias centrales nucleares ucranianas.
Mientras tanto, los ataques continúan sobre el terreno. Durante la noche, Rusia lanzó nuevas oleadas de drones contra la región ucraniana de Odesa, impactando infraestructura civil, según informó el gobernador regional Oleh Kiper. Un edificio residencial de dos pisos sufrió daños y un dron alcanzó un apartamento en el piso 17 de otro inmueble sin detonar. No se reportaron víctimas.
La fuerza aérea ucraniana indicó que sus defensas derribaron o neutralizaron 176 de los 205 drones lanzados por Rusia durante la noche, con impactos registrados en 15 ubicaciones. Las autoridades advirtieron que los ataques seguían en curso, confirmando que, pese a los esfuerzos diplomáticos, la guerra entre Rusia y Ucrania continúa marcando el inicio del nuevo año con un alto costo humano.








