Ottawa, 17 Dic.— El Gobierno federal de Canadá puso en marcha este martes la política “Compre productos canadienses”, una estrategia que, según las autoridades, transformará de manera estructural la forma en que el Estado adquiere bienes y servicios y adjudica contratos públicos en el país.

La medida, anunciada a comienzos del otoño por el Gobierno liberal del primer ministro Mark Carney, busca garantizar que los productos, empresas y trabajadores canadienses tengan prioridad en las decisiones de adquisiciones federales, en un contexto de tensiones comerciales y protección de la industria nacional.

Alcance de la nueva política federal

La política se aplicará a nuevos proyectos de envergadura nacional y abarcará áreas estratégicas como la vivienda federal, las adquisiciones en materia de defensa y la infraestructura comunitaria financiada con fondos públicos.

En su primera etapa, que entró en vigor este 16 de diciembre, la normativa establece que todos los contratos valorados en 25 millones de dólares o más deberán dar prioridad a empresas y materiales canadienses.

Además, se exige que acero, aluminio y madera de origen canadiense, fabricados o procesados dentro del país, sean utilizados obligatoriamente en proyectos de construcción y defensa, reforzando sectores industriales que han sido duramente afectados por la guerra comercial impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump contra Canadá.

Impacto en vivienda e industria

La nueva política también impactará directamente en el sector habitacional. En septiembre, Mark Carney anunció la creación de una nueva agencia federal para fomentar la construcción de viviendas, cuyos proyectos, a partir de ahora, deberán utilizar materiales canadienses, fortaleciendo las cadenas de suministro internas y la mano de obra local.

El ministro federal de Aprovisionamiento, Joël Lightbound, afirmó que el Ejecutivo está “poniendo a los trabajadores y a las industrias canadienses en primer lugar” y subrayó que la medida contribuirá a mantener sólidas las cadenas de suministro nacionales, reduciendo la dependencia externa en sectores estratégicos.

La política “Compre productos canadienses” se perfila así como uno de los pilares económicos del Gobierno de Carney, orientado a proteger la producción nacional, reforzar la soberanía económica y responder al endurecimiento del entorno comercial con Estados Unidos.

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