Washington, 18 Dic.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció este miércoles un discurso a la nación en el que realizó un balance marcadamente optimista de su primer año tras regresar a la Casa Blanca, exagerando sus resultados económicos en un contexto de desplome de su aprobación pública, lastrada principalmente por el alto costo de la vida.
En una intervención muy similar a sus apariciones públicas habituales, Trump volvió a atacar a los inmigrantes, arremetió contra el Gobierno de su antecesor Joe Biden y aseguró que el país ha pasado «de lo peor a lo mejor» en pocos meses gracias a las deportaciones masivas, el cierre estricto de la frontera y el uso de aranceles comerciales contra otros países.
El mandatario afirmó que los primeros once meses de su segundo mandato han generado los mayores «cambios positivos de la historia» y sostuvo que los salarios están creciendo más rápido que la inflación, una afirmación que contradicen parcialmente los datos oficiales.
Inflación y salarios: el bolsillo, el talón de Aquiles
Las nóminas en EE.UU. han aumentado cerca de un 4 % interanual, mientras que la inflación ronda el 3 %, una diferencia mínima que no compensa el impacto acumulado del encarecimiento de bienes esenciales. Según la Reserva Federal, buena parte de la presión inflacionaria actual se debe a los aranceles impuestos por Trump en abril, una política que ha encarecido productos importados y afectado al consumo interno.
Aprobación en mínimos históricos
Este contexto económico se refleja en las encuestas. Un sondeo de Gallup sitúa la aprobación del presidente en 36 %, el nivel más bajo desde su regreso al poder y apenas dos puntos por encima del mínimo registrado tras el asalto al Capitolio en enero de 2021.
Otra encuesta conjunta de NPR, PBS y la Universidad Marista eleva su apoyo al 38 %, pero advierte de un creciente rechazo entre sectores que lo respaldaron masivamente en 2024, como los residentes de zonas rurales.
Promesas y cifras cuestionadas
Durante el discurso, Trump prometió derogar el Obamacare, impulsar una reforma sanitaria integral y lanzar un nuevo programa de vivienda asequible. También aseguró que el precio de la gasolina se sitúa en 2,5 dólares por galón en gran parte del país e incluso en 1,99 dólares en algunos estados, aunque el promedio nacional ronda actualmente los 2,9 dólares, según plataformas de seguimiento energético.
El presidente destacó además supuestas rebajas en los precios de los medicamentos, mencionando reducciones de «400, 500 y hasta 600 %», cifras que carecen de sentido matemático y que ya había citado anteriormente sin respaldo técnico.
Energía, Ejército y silencios estratégicos
Trump anunció que en los próximos doce meses se inaugurarán 1.600 nuevas plantas de generación eléctrica, lo que, según él, hará que el precio de la luz baje «drásticamente». La afirmación llega cuando numerosos estados registran fuertes aumentos en las facturas eléctricas, impulsados por el mayor consumo de energía de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.
En uno de los pocos anuncios concretos, el mandatario prometió un bono especial de 1.776 dólares —el llamado “dividendo del guerrero”— para 1.450.000 miembros de las Fuerzas Armadas, en alusión simbólica al año de la independencia estadounidense.
El discurso evitó cualquier mención a Venezuela, pese a que Trump anunció un día antes el bloqueo total de petroleros sancionados que entren o salgan del país suramericano y volvió a amenazar recientemente con operaciones militares contra grupos narcotraficantes, una medida que requeriría autorización del Congreso, según reconoció su propia jefa de Gabinete, Susie Wiles.
Finalmente, la Administración Trump también avanza en un plan para multiplicar los procesos de desnaturalización de ciudadanos estadounidenses naturalizados, según reveló The New York Times, una iniciativa que podría abrir un nuevo frente político y judicial en los próximos meses.




