Ottawa, 11 nov.- En una jornada marcada por la nieve y las bajas temperaturas, Canadá conmemoró el Día del Recuerdo con solemnes ceremonias de costa a costa, rindiendo homenaje a los miembros de las Fuerzas Armadas que sacrificaron sus vidas al servicio del país. Miles de personas se congregaron en el Monumento Nacional a los Caídos en la Guerra, en el corazón de la capital, para guardar un minuto de silencio en memoria de los veteranos y soldados fallecidos.
Desde temprano, familias de los caídos se apostaron frente al monumento en Ottawa, soportando el frío y la nieve para rendir tributo a sus seres queridos. Entre ellos se encontraba Brian Revet, quien viajó desde Saskatoon para asistir a la ceremonia. “Siempre ha significado mucho para mí desde que tenía 16 años. Nunca serví en el ejército, pero no puedo imaginar cómo fue para ellos”, expresó, recordando a su tío, un artillero aéreo muerto en la Segunda Guerra Mundial.
Este año marca el 80º aniversario del fin del conflicto más devastador de la historia, una efeméride que añade un tono aún más emotivo a la conmemoración.
Entre los veteranos presentes destacó John Preece, de 99 años, quien sirvió como soldado raso durante la Segunda Guerra Mundial. Preece recordó vívidamente los días de combate en Europa: “Había barro, frío, llovía y nevaba. No fue nada agradable”. El anciano veterano relató cómo fue herido por una bala de francotirador en el brazo mientras operaba una ametralladora Bren en Holanda, en abril de 1945.
Según datos de Asuntos de Veteranos de Canadá, solo 3,691 veteranos canadienses de la Segunda Guerra Mundial continúan con vida —667 mujeres y 3,024 hombres—, una cifra que disminuye año tras año. “Estamos pasando de la historia vivida a la historia escrita”, explicó Jeff Noakes, historiador del Museo Canadiense de la Guerra, quien destacó que la memoria de los veteranos está desapareciendo a medida que la edad avanza. “Aunque alguien tuviera cinco años cuando terminó la guerra, hoy tendría 85”, agregó.
El acto central contó con la presencia del primer ministro Mark Carney y su esposa Diana, quienes llegaron al monumento poco antes de las 10:45 de la mañana. En un comunicado, Carney subrayó que este día honra a quienes “sacrificaron años lejos de sus seres queridos, regresaron cambiados para siempre o nunca volvieron”. Añadió: “Recordamos que nuestras libertades y nuestra forma de vida fueron ganadas por canadienses que respondieron al llamado del deber”.
Por su parte, el líder conservador Pierre Poilievre agradeció a los miembros de las fuerzas armadas su “servicio en el mar, la tierra y el aire” y rindió tributo “a todos aquellos que dieron su vida por la nación”, alentando a los ciudadanos a “continuar su legado de servicio y sacrificio”.
En un hecho inesperado, la gobernadora general Mary Simon no pudo asistir al acto oficial por encontrarse hospitalizada con un virus respiratorio. Su lugar fue ocupado por el presidente del Tribunal Supremo de Canadá, Richard Wagner, quien presidió la ceremonia en Ottawa.
Los homenajes se replicaron en todo el país. En Halifax, Nueva Escocia, la alcaldesa de Boston, Michelle Wu, recientemente reelegida, participó en la ceremonia local junto al alcalde Andy Fillmore, donde depositó una ofrenda floral en representación de su ciudad, reafirmando los lazos históricos y de amistad entre ambas urbes.
Mientras los copos de nieve caían sobre los asistentes en silencio, el sonido de las gaitas y el toque del clarín sellaron un nuevo Día del Recuerdo en el que Canadá volvió a demostrar que, incluso en medio del invierno, la memoria de sus héroes sigue viva y firme en el corazón de la nación.








