Toronto, 11 nov.- El gobierno de Ontario ha alcanzado un acuerdo con Ottawa para extender por un año el programa nacional de cuidado infantil de 10 dólares al día, una medida que brinda alivio a miles de familias preocupadas por un posible aumento en las tarifas. La prórroga, que garantiza la continuidad del programa hasta marzo de 2026, incluye 695 millones de dólares adicionales en fondos federales, aunque el promedio actual de tarifas se mantendrá en 19 dólares diarios durante el próximo año.
El ministro de Educación de Ontario, Paul Calandra, celebró el acuerdo como “un reconocimiento del gobierno federal de que era necesario hacer más”, aunque advirtió que los fondos no son suficientes para reducir las tarifas hasta los 10 dólares prometidos. “Esto mantiene el promedio en 19 dólares por ahora, pero seguiremos trabajando juntos para bajarlo”, señaló.
El programa, firmado originalmente en 2022 como parte del plan nacional de cuidado infantil del gobierno federal, buscaba reducir gradualmente los costos para las familias hasta alcanzar los 10 dólares diarios para 2026. Sin embargo, las tensiones entre Ottawa y Toronto surgieron por un déficit estructural estimado en 2 mil millones de dólares anuales, que Ontario consideró insostenible bajo el esquema de financiación actual.
La demora en las negociaciones había generado inquietud entre padres, operadores de guarderías y defensores del sistema, quienes temían un aumento abrupto de tarifas a partir del 1 de abril. Según Calandra, una vez retomadas las conversaciones, ambas partes trabajaron “de forma constructiva y continua”, logrando un consenso antes de fin de año.
Por su parte, la ministra federal de Empleo y Familias, Patty Hajdu, expresó su optimismo sobre el futuro del programa: “Existe un compromiso claro de todos los niveles de gobierno para ampliar y proteger el cuidado infantil accesible. Este es un elemento esencial para la estabilidad de muchas familias canadienses”.
Uno de los puntos más controvertidos sigue siendo el límite al número de plazas con fines de lucro dentro del sistema. Ontario sostiene que esta restricción frena la expansión del programa, especialmente en regiones como Peel, donde se han rechazado más de 2.000 plazas potenciales por ser operadas por empresas privadas. Calandra confirmó que el gobierno federal ahora está dispuesto a revisar esta cláusula: “Al menos ahora están dispuestos a analizarlo con nosotros, lo cual representa un avance significativo respecto a la situación anterior”.
Hajdu, sin embargo, insistió en la importancia de priorizar la calidad del cuidado por encima de la cantidad, señalando que esta se encuentra más consolidada en sistemas públicos y sin fines de lucro. “El éxito de un plan nacional de cuidado infantil depende de que la calidad del servicio sea uniforme en todo el país”, afirmó.
Desde el sector, las reacciones fueron mixtas. Carolyn Ferns, coordinadora de la Coalición de Ontario para una Mejor Atención Infantil, destacó que la meta original del programa sigue sin cumplirse. “La promesa fue de 10 dólares al día, no de 19. Esta prórroga no puede marcar el inicio del incumplimiento del compromiso”, advirtió en un comunicado. “Debe ser el punto de partida para un acuerdo más sólido y sostenible que garantice un sistema verdaderamente accesible y de alta calidad.”
En cuanto a la creación de nuevos espacios, Ontario se comprometió en 2022 a habilitar 86.000 plazas adicionales para diciembre de 2026. Sin embargo, un informe del auditor general reveló que la provincia ha cumplido solo con el 75 % del objetivo provisional a fines de 2024, lo que dejaría más de 220.000 familias sin cobertura.
El déficit de educadores de la primera infancia también preocupa a las autoridades. Aunque se ha incrementado el número de profesionales registrados, la provincia enfrenta una escasez de al menos 10.000 trabajadores adicionales para 2026. Los sindicatos y asociaciones del sector han pedido al gobierno una escala salarial competitiva para atraer y retener personal, señalando que el salario mínimo actual no cubre las necesidades básicas.
Calandra reconoció que Ontario no puede financiar por sí sola una estructura salarial completa y solicitó apoyo federal. Hajdu, por su parte, se mostró dispuesta a colaborar: “Si queremos un sector fuerte y estable, debemos pagar de manera justa. Los trabajadores de la educación infantil merecen una compensación que refleje su labor esencial”, aseguró.
Mientras tanto, las familias de Ontario celebran que las tarifas se mantengan estables por un año más, aunque la incertidumbre sobre el futuro persiste. La extensión representa una tregua temporal en un debate que pone a prueba la cooperación entre los gobiernos provincial y federal, y que definirá el rumbo del acceso equitativo al cuidado infantil en Canadá en los próximos años.








