TORONTO, 19 Agosto.- Air Canada y el Sindicato Canadiense de Empleados Públicos (CUPE) anunciaron este martes un acuerdo tentativo para poner fin a la disputa contractual que desencadenó la huelga de más de 10.000 auxiliares de vuelo el pasado fin de semana. El pacto, alcanzado tras nueve horas de intensas negociaciones con mediación federal, será presentado a los trabajadores para su ratificación en los próximos días.
El punto clave del acuerdo es la incorporación del pago en tierra, una de las principales demandas sindicales. Este beneficio, que históricamente no se reconocía en la industria, compensa a los auxiliares por las tareas realizadas cuando los aviones están en tierra, incluyendo el embarque, desembarque y los tiempos de espera durante cancelaciones o retrasos. “Se acabó el trabajo no remunerado. Hemos recuperado nuestra voz y nuestro poder”, declaró el sindicato en un comunicado a CBC News.
Un precedente en la industria aérea
El vicepresidente ejecutivo de Air Canada, Mark Nasr, confirmó que el acuerdo establece un estándar sin precedentes en el sector: “El pago en tierra definitivamente debía estar incluido. Estamos muy contentos de haber llegado finalmente a este acuerdo líder en la industria que reconoce el valioso trabajo que nuestros auxiliares de vuelo realizan en tierra”.
Expertos laborales también consideran el acuerdo un avance significativo. El abogado Sundeep Gokhale, de la firma Sherrard Kuzz LLP, explicó que este precedente podría transformar las relaciones laborales en la aviación: “Es una gran decisión porque establece que al menos parte de ese trabajo en tierra ahora será cubierto. Sin embargo, el diablo está en los detalles, y aún no se conocen las condiciones completas”.
Impacto en pasajeros y reanudación gradual
A pesar del acuerdo, Air Canada advirtió que la normalización de sus operaciones podría tardar más de una semana. El presidente y director ejecutivo, Michael Rousseau, pidió paciencia a los clientes: “Lamentamos profundamente el impacto que esta interrupción ha tenido en todos nuestros pasajeros. Nos comprometemos a hacer lo correcto, a cuidar de nuestros clientes y a ayudarlos a seguir adelante”.
La aerolínea, que opera unos 700 vuelos diarios, reconoció que cerca de 500.000 pasajeros resultaron afectados desde el inicio del conflicto, con más de 2.500 vuelos cancelados entre el jueves y el lunes, según datos de la firma Cirium. Durante la transición, se espera que continúen algunas cancelaciones, aunque Air Canada ofrecerá reembolsos, créditos para futuros viajes o cambios de reserva en aerolíneas asociadas cuando sea posible.
El Aeropuerto Internacional Pearson en Toronto desplegó personal adicional en terminales y áreas de equipaje para asistir a los viajeros, y recomendó verificar el estado de los vuelos antes de dirigirse al aeropuerto.
El trasfondo político y sindical
La huelga comenzó en la madrugada del sábado, pero pocas horas después el gobierno federal ordenó un arbitraje vinculante a través de la Junta de Relaciones Industriales de Canadá (JRIC). El CUPE rechazó la medida, acusando a la aerolínea de no negociar de buena fe y criticando al gobierno por limitar el derecho de huelga, como ya había hecho en conflictos con trabajadores portuarios y ferroviarios.
El primer ministro Mark Carney expresó su decepción por el impasse, pero destacó la importancia de que los auxiliares de vuelo reciban una compensación justa en todo momento. Finalmente, con la intervención del mediador William Kaplan, conocido por su rol en acuerdos laborales de Canada Post, las partes lograron destrabar la negociación.
Un conflicto histórico
Este fue el primer paro de auxiliares de vuelo en Air Canada desde la década de 1980, reflejando tensiones acumuladas en torno a salarios, condiciones laborales y reconocimiento de tareas no remuneradas. Con este acuerdo, el sindicato asegura haber dado un paso decisivo en la protección de los derechos laborales en la industria aérea canadiense.








