LIMA, 15 Agosto.- Una explosión registrada la noche del jueves en Trujillo, capital de la región La Libertad, al norte de Perú, dejó al menos 10 personas heridas, afectó a 25 viviendas y a un número indeterminado de vehículos, además de interrumpir el suministro eléctrico en la zona, informaron autoridades locales el viernes.
El incidente ocurre en una región altamente afectada por el crimen organizado, donde los ataques con explosivos, especialmente contra pequeños comercios y edificios públicos, se han vuelto frecuentes en los últimos años. En enero de 2025, otra detonación afectó al edificio de la Fiscalía de Trujillo, dejando dos personas heridas. Asimismo, la noche del jueves, un gimnasio de la ciudad también sufrió una explosión, lo que provocó la evacuación inmediata de quienes se encontraban realizando ejercicios.
El ministro del Interior, Carlos Malaver, señaló que una de las hipótesis iniciales apunta a conflictos entre bandas criminales dedicadas principalmente a la extorsión, delito que ha mostrado un crecimiento constante en el país. Por su parte, Hipólito Cruchaga, jefe de Defensa Civil de La Libertad, indicó que varias viviendas sufrieron daños estructurales, incluyendo paredes derribadas y vidrios rotos.
La región es gobernada por César Acuña, empresario y líder del partido Alianza para el Progreso, aliado del Parlamento y del Ejecutivo, encabezado por la presidenta Dina Boluarte. Hasta el momento, ni la mandataria ni Acuña han realizado declaraciones sobre el incidente.
Los ataques con explosivos no son aislados en La Libertad ni en otras ciudades peruanas, incluida Lima. En los últimos años, se han reportado detonaciones en autobuses del transporte público, que también han dejado personas heridas.
El gobierno reconoce que la delincuencia organizada desborda en ocasiones el control policial en varias regiones del país. Las denuncias por extorsión en Perú sumaron 15.989 casos entre enero y julio de 2025, lo que representa un aumento del 28% respecto al mismo periodo del año anterior, según cifras oficiales.
La escalada de violencia y ataques con explosivos en Trujillo evidencia la creciente inseguridad en regiones donde las bandas criminales operan con relativa impunidad, poniendo en riesgo tanto a residentes como a pequeños negocios y servicios públicos.








