SAN JOSÉ, 6 de agosto de 2025 — La reconocida escritora nicaragüense exiliada, Gioconda Belli, denunció este martes que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, se ha convertido en “un peor tirano que Anastasio Somoza Debayle”, el dictador que derrocó la revolución sandinista en 1979. Las declaraciones de Belli se dieron en un emotivo y contundente escrito publicado en sus redes sociales, titulado: “El dictador de mi país me quitó la ciudadanía. Lo que me pasó es una advertencia”.

La autora, despojada de su nacionalidad en 2023 junto con otros cientos de disidentes por “traición a la patria”, relató que a sus más de 70 años ha tenido que enfrentar un nuevo exilio, esta vez desde Madrid, una experiencia que calificó de desgarradora e inesperada.

“Nunca imaginé que Daniel Ortega, quien ayudó a derrocar a Somoza, llegaría a convertirse en alguien aún peor. El exilio que vivo hoy es impuesto por el mismo hombre que una vez luchó por la libertad”, expresó.

Exilio forzado y persecución transnacional

Belli, quien ya había vivido el exilio en 1975 por oponerse al régimen somocista, dijo que su segunda expulsión de Nicaragua la dejó “desorientada”, pero agradecida por el respaldo recibido en España. Sin embargo, advirtió que ni siquiera fuera del país se sienten seguros los opositores al régimen sandinista.

Como ejemplo, citó el asesinato de Roberto Samcam, mayor en retiro del ejército y férreo crítico del gobierno de Ortega, ocurrido hace 47 días en San José, Costa Rica. Samcam, también desnacionalizado, fue asesinado en su hogar sin que hasta ahora haya detenidos, en lo que Belli considera parte de un patrón de intimidación y represión más allá de las fronteras.

“Lo que le pasó a Samcam se lee como una advertencia. El régimen de Ortega está extendiendo su largo brazo más allá. Es el mismo mensaje de los más sangrientos dictadores: nadie está fuera de su alcance”, alertó la escritora.

Un régimen que castiga con el desarraigo

En su carta, Belli denuncia que Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, “han dado rienda suelta a su paranoia” y gobiernan “temerosos de su propio pueblo”. Además, acusa al régimen de utilizar el despojo de la ciudadanía y la inmovilidad como armas de persecución política.

La escritora también expresó su temor de que Nicaragua se sume a la lista de Estados que persiguen a disidentes en el extranjero, afirmando que los ataques y asesinatos de opositores en Costa Rica no son hechos aislados.

“Ya no nos sentimos seguros, ni siquiera en el exilio”, escribió con pesar.

La denuncia de Belli se suma a las crecientes preocupaciones internacionales por el autoritarismo creciente en Nicaragua, donde se ha criminalizado la disidencia, cerrado medios de comunicación, disuelto universidades y expulsado a organizaciones de derechos humanos.

El mensaje de la autora de La mujer habitada concluye con una reflexión desgarradora: “Nunca pensé que Ortega sería un peor tirano que Somoza”. Una frase que, en boca de una de las figuras más emblemáticas del sandinismo original, representa un quiebre moral profundo y una advertencia para el mundo.

Publicidad