Nueva York, 6 agosto. El legendario cantante británico Ozzy Osbourne falleció el pasado 22 de julio a los 76 años a causa de un infarto agudo de miocardio, según reveló el certificado de defunción al que tuvo acceso The New York Times. El documento, presentado en un registro de Londres por su hija, detalla además que el artista padecía enfermedad de la arteria coronaria y un Parkinson con disfunción autonómica, diagnosticado en 2019.
Aunque la familia no reveló la causa del fallecimiento al anunciar su muerte, el informe forense precisa que Osbourne murió fuera del hospital por “paro cardíaco, infarto agudo de miocardio, enfermedad coronaria y Parkinson con afectación autonómica”.
El denominado “Príncipe de las Tinieblas” había enfrentado un deterioro progresivo de salud en los últimos años. El propio Osbourne había confesado públicamente que ya no podía caminar debido al Parkinson, además de otros padecimientos derivados de daños medulares. En sus últimas apariciones, se mostraba cada vez más debilitado.
La muerte del vocalista de Black Sabbath se produjo apenas 17 días después de su último concierto, el 5 de julio en Birmingham, su ciudad natal. En ese emotivo espectáculo titulado Back to the Beginning, Osbourne compartió escenario con la banda con la que revolucionó el heavy metal en 1968. Fue también una despedida que muchos de sus seguidores anticipaban como el final de una era.
Durante el show, visiblemente afectado, Osbourne agradeció entre lágrimas el cariño del público: “He estado en cama durante seis años. Gracias desde el fondo de mi corazón”, expresó ante miles de fanáticos que lo ovacionaban.
Su esposa Sharon Osbourne ya había insinuado en febrero que el evento en Birmingham podría ser el último concierto de su carrera. El diagnóstico de Parkinson con disfunción autonómica —una forma más agresiva de la enfermedad— y su frágil estado físico habían limitado severamente sus actividades.
Con la partida de Ozzy Osbourne, el mundo despide a una figura icónica del rock, cuya influencia musical y actitud irreverente marcaron generaciones. Su legado, tanto como solista como líder de Black Sabbath, quedará inmortalizado como una de las voces más influyentes del siglo XX.








