BRASILIA, 27 de julio – Decenas de vehículos protagonizaron este domingo una caravana en apoyo a Jair Bolsonaro en las calles de Brasilia, en medio del proceso judicial que enfrenta el expresidente brasileño ante la Corte Suprema por intento de golpe de Estado.
La movilización, organizada por simpatizantes del líder de la extrema derecha brasileña, recorrió varias veces la Explanada de los Ministerios, corazón político del país, haciendo sonar bocinas y ondeando banderas, en una demostración de respaldo previo a la gran convocatoria nacional del 3 de agosto, cuando se esperan protestas en diversas ciudades de Brasil.
Bolsonaro, que permanece recluido en su domicilio por orden del Supremo Tribunal Federal (STF), porta una tobillera electrónica y tiene prohibido usar redes sociales, contactar con otros investigados y acercarse a embajadas o consulados. La medida forma parte de las cautelares impuestas por sospechas de obstrucción judicial, tras ser acusado de liderar un plan para anular los resultados electorales de 2022 y mantenerse en el poder mediante un golpe de Estado.
La Fiscalía sostiene que existen documentos, grabaciones y testimonios que prueban la implicación directa del exmandatario en una conspiración golpista, cuya meta era impedir la investidura del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. De ser hallado culpable, Bolsonaro podría enfrentar hasta 40 años de prisión.
También está siendo investigado su hijo, Eduardo Bolsonaro, actualmente en Estados Unidos, quien habría solicitado a funcionarios de la Casa Blanca sanciones contra jueces del STF y medidas de presión diplomática para frenar el juicio.
La situación escaló diplomáticamente el pasado 9 de julio, cuando el expresidente estadounidense Donald Trump anunció un arancel adicional del 50 % sobre productos brasileños, denunciando una “caza de brujas” contra Bolsonaro y exigiendo el fin inmediato del proceso. Como represalia adicional, Washington revocó los visados a ocho de los once magistrados del Supremo brasileño.
El presidente Lula respondió tajantemente, advirtiendo que no aceptará presiones externas y calificó la maniobra como un “chantaje inaceptable”. Aunque ha reiterado su voluntad de dialogar sobre la agenda comercial bilateral, ha exigido respeto absoluto a la independencia del Poder Judicial.
La creciente crisis diplomática con EE.UU., sumada al tenso clima político interno, presagia nuevas jornadas de movilización ciudadana, polarización social y presión sobre el sistema institucional brasileño.





