Cali (Colombia), 11 junio. — Cali, la tercera ciudad más poblada de Colombia, amaneció este miércoles bajo estrictas medidas de seguridad, luego de una serie de ataques terroristas que dejaron dos muertos y 42 heridos. Las autoridades impusieron ley seca, cierre del comercio nocturno y reforzaron la presencia policial, tras lo que calificaron como una ofensiva de las disidencias de las FARC, lideradas por alias ‘Iván Mordisco’.
Los atentados incluyeron la detonación de tres motocicletas bomba en diferentes puntos de Cali durante la noche del martes, como parte de una escalada de violencia que también afectó a otros municipios del suroeste colombiano. En total, la Policía confirmó 24 ataques, incluidos 21 atentados en los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, que dejaron ocho personas fallecidas.
Medidas de emergencia en Cali
Ante la gravedad de los hechos, la Alcaldía de Cali decretó el cierre del comercio desde las 9:00 p.m. del martes hasta las 6:00 a.m. de este miércoles, además de implementar ley seca hasta la medianoche del jueves. Se decretó también alerta naranja en toda la red hospitalaria de la ciudad.
El alcalde Alejandro Eder, quien recibió anoche en el aeropuerto a cien nuevos policías enviados para reforzar la seguridad, condenó enérgicamente los hechos:
“No puede ser que en Jamundí, ciudad vecina, donde también hubo explosiones y muertos, los delincuentes tengan sembradas 2.000 hectáreas de coca y ahí, en esas montañas, estén sentados muertos de la risa los delincuentes que mataron caleños y dejaron 40 personas heridas”, afirmó.
Reacción nacional y visita presidencial
La Gobernación del Valle del Cauca y la Alcaldía de Cali convocaron un consejo extraordinario de seguridad, al cual fue invitado el presidente Gustavo Petro, quien tiene previsto visitar la ciudad este mismo miércoles. El mandatario participará en una manifestación organizada por centrales obreras en respaldo a su intento de convocar por decreto una consulta popular para aprobar su reforma laboral, luego de que esta fuera rechazada en el Senado.
En su declaración pública, el alcalde Eder vinculó los atentados con la situación de violencia generalizada en el país:
“La situación de violencia y orden público que padecimos en Cali está ligada a la situación de orden público que está viviendo toda Colombia, por eso hacemos un llamado al Gobierno nacional para que tenga mayor contundencia contra los delincuentes y las disidencias de FARC”.
Recompensa y patrullaje reforzado
Como parte de la respuesta institucional, las autoridades ofrecieron una recompensa de hasta 600 millones de pesos (unos 143.300 dólares) por información que permita dar con los responsables de los atentados. Asimismo, se intensificaron los patrullajes policiales en toda el área metropolitana de Cali, que alberga más de 2,5 millones de habitantes.
Los atentados han puesto nuevamente en evidencia el poder territorial y ofensivo de las disidencias de las FARC en varias zonas del suroccidente del país, a pesar de los esfuerzos del Gobierno por avanzar en negociaciones de paz con distintos grupos armados.








